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PARÍS, Francia, nov. 05, 2005.-La novena noche consecutiva de disturbios en Francia terminó con más destrucciones materiales que las anteriores, este sábado se informó que casi 900 coches incendiados y la confirmación de que la violencia se extiende fuera de la periferia de París, por todo el país.
El fiscal general de París, Yves Bot, dio el parte de la noche en un ejercicio que parece hacerse habitual: 897 vehículos calcinados y 253 personas detenidas como responsables de altercados.
Las cifras volvieron a superar una vez más las de la víspera, que habían sido de 519 coches, autobuses o camiones incendiados, con más de 650 en la periferia de París, donde hubo una reducción del número de destrucciones de vehículos, (132 frente a 205) en el departamento más conflictivo de Seine-Saint-Denis, en el que estalló la ola de violencia.
Los disturbios no sólo han vuelto a contagiar los límites de la región de París y el interior del término municipal de la capital, por segundo día consecutivo, sino que ahora se extienden como una mancha de aceite por buena parte del territorio francés.
En la ciudad de Lille y sus alrededores, junto a la frontera belga, ardieron 48 vehículos, mientras que en Rennes, fueron 18; en Estrasburgo, 17; en Toulouse, una decena y en Burdeos, otros tantos.
De nuevo varios almacenes industriales fueron pasto de las llamas en Seine-Saint-Denis, en particular dos textiles en Aubervilliers y Pierrefitte, donde un centenar de personas tuvieron que ser evacuadas de dos edificios tras declararse un incendio en el garaje subterráneo, que, según todos los indicios, fue provocado.
La policía hizo notar que no hubo enfrentamientos directos entre los autores de los altercados y los agentes antidisturbios, lo que confirma la estrategia de los jóvenes violentos de evitar esos choques, en los que corren el riesgo de ser detenidos y optar por actos rápidos más destructivos.
Este y otros indicios llevaron a Bot a afirmar que se trata de "violencias organizadas", aunque reconoció que si fuera capaz de determinar quién hay detrás, "ya estarían entre rejas".
Las palabras del fiscal vienen a confortar la tesis sugerida por el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, para quien los incidentes no habían sido espontáneos, pero no las del sindicato policial Synergies, que había avanzado que grupos integristas islámicos están manipulando a los jóvenes, alegación que luego fue tajantemente desmentida por la Dirección General de la Policía.
En cualquier caso, una parte de la respuesta puede venir del perfil ofrecido por la policía de los más de 500 detenidos desde el inicio de los disturbios: jóvenes de 14 a 25 años, en su mayor parte de origen inmigrante que ilustran el fracaso escolar y la mitad de los cuales ya tenían antecedentes policiales.