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WASHINGTON, Estados Unidos, nov. 22, 2005.- Para el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, la frontera con México, es más peligrosa, violenta y mortal.
“El caos identificado como la gran cantidad de personas que ingresan, el número de arrestos de narcotraficantes o de personas con antecedentes violentos, se ve también el número de muertes de indocumentados, 473 el año pasado”, dijo Salvador Zamora, subjefe nacional de la Patrulla Fronteriza.
Esta transformación la hace más vulnerable al ingreso de terroristas, y la coloca en el tope de la Agenda de Seguridad Nacional analizada este martes en la Casa Blanca.
Durante 2004 la Patrulla Fronteriza capturó un millón 190 mil indocumentados, 3% más que el año anterior, este año en Nuevo México y Arizona, con apoyo del Pentágono, podría ser diferente.
“Típicamente en enero, se presenta un mayor flujo de inmigración, pero también se van a encontrar con dos sectores muy bien equipados, un incremento de personal, tecnología avanzada como las unidades aéreas no tripuladas, que ya están operando en esa zona”, subrayó el subjefe de la Patrulla Fronteriza.
Un componente del ambicioso plan que convertirá la frontera con México en una zona de guerra, monitoreada por satélites, iluminada por rayos infrarrojos, sobrevolada por aviones no tripulados con rieles y barreras.
Los otros dos componentes del plan son un mecanismo para detectar y remover a todos los indocumentados en Estados Unidos, sancionando a empresas y un programa de trabajadores huéspedes que ya se analiza en el Congreso.