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BAGDAD, Irak, nov. 28, 2005.- El Tribunal Especial iraquí que juzga al ex presidente Saddam Hussein y a siete de sus antiguos colaboradores aplazó hoy, lunes, el proceso hasta el próximo 5 de diciembre.
El juez que preside el tribunal, Rizgar Mohamed Amin, pidió a la defensa que utilice ese tiempo para reconsiderar la posibilidad de elegir nuevos abogados o mantener el actual equipo, ya que muchos de ellos boicotearon el juicio y no se presentaron hoy en la sala.
El proceso al ex presidente iraquí Saddam Hussein, quien volvió a mostrarse desafiante ante los jueces, avanzó hoy, lunes, con la declaración del primero de los testigos y la presencia de prestigiosos abogados extranjeros.
En la sala estaban presentes, junto a la defensa, los ex ministros de Justicia estadounidense, Ramsey Clark, y qatarí, Nayib al Nueimi, así como el coordinar del equipo, el abogado jordano Isam al Ghazawi.
Los abogados de la defensa arguyeron que no existían la medidas de seguridad adecuadas y requirieron protección del tribunal, aunque volvieron a insistir en que no reconocían su legitimidad porque "fue creado por las fuerzas de ocupación”.
El depuesto dictador entró el último en la sala, visiblemente enfadado aunque con actitud parsimoniosa, y lo primer que hizo fue recriminar al juez el mal trato recibido.
Saddam se quejó de que el ascensor no funcionaba, de que le habían confiscado los papeles que portaba y de que los soldados de Estados Unidos le habían llevado hasta la puerta con las manos esposadas.
Cuando el juez que preside el tribunal, el kurdo Rizgar Mohamed Amin, le indicó que pediría más cortesía, el derrocado tirano perdió su aplomo, soltó un exabrupto y le exigió que no lo pidiera sino que se lo ordenara, "porque ellos son invasores y tú un iraquí".
Después, el juez dio paso al relato del primer testigo, un oficial del depuesto régimen identificado como Wahad Ismail al Sheij.
Sin embargo, Al Sheij, ex jefe de los cuerpos de Investigación de los Servicios Secretos, no estaba presente en la sala, ya que al parecer murió hace tres semanas en un hospital del país y sólo se le pudo ver en una grabación de video.
El testigo acusó al hermanastro del dictador, Barzan Ibrahim, en aquel tiempo su jefe, de desempeñar el papel clave en la represión en 1982 de la localidad de Dujail.
"Tras el intento de asesinato de Saddam en Dujail, Barzan me encomendó que viajara a la zona para investigar. Descubrí que sólo doce personas estaban directamente relacionadas con el tiroteo", dijo Al Sheij.
"Pero más de 400 personas fueron arrestadas", precisó el testigo, quien añadió que no vio, por sus propios ojos, torturas o que personas murieran a causa de los malos tratos.
Al Sheij reveló, asimismo, que no sólo los chiítas sino también los sunitas fueron víctimas de la represión, en la que perdieron la vida 148 personas.
Además, acusó al ex vicepresidente iraquí Taha Yasin Ramadan, también encausado, de autorizar la orden para arrasar los campos de cultivo chiítas en Dujail.
Saddam escuchó con atención el video con el testimonio de Al Sheij y no perdió ojo de otro en el que se le veía en Dujail tras ser tiroteado su vehículo.
Sobre esta última grabación, Saddam protestó y pidió al juez que investigara su procedencia.
Barzan recriminó al tribunal que no haya dado la orden de que sea trasladado al exterior para recibir tratamiento médico, pese a que su petición ya ha sido aceptada por el presidente del país, Yalal Talabani, y por el primer ministro, Ibrahim al-Jafari.
El heranastro de Saddam aseguró que había entregado el documento al director de la prisión pero el togado le contestó que no la había recibido y le solicito que se la enviara de nuevo.
Después, y tras un receso de una hora, el juez anunció que el proceso quedaba aplazado hasta el próximo cinco de diciembre.
Desde el inicio del juicio, el pasado 19 octubre, han sido asesinados dos de los abogados y el resto han recibido continuas amenazas de muerte, e incluso intentos fallidos de acabar con sus vidas.