Visite el sitio especial de Diálogos por México BAGDAD, Irak, dic. 2, 2005.- Fuerzas de Estados Unidos e Irak iniciaron una operación el viernes contra las milicias en la población occidental de Ramadi, menos de dos semanas antes de una crucial elección parlamentaria, mientras algunos chiítas y cientos de sunitas se manifestaban en Bagdad contra la detención generalizada de presuntos insurgentes.
Por otra parte, 10 infantes de Marina murieron y 11 resultaron heridos al explotar una bomba cerca de Faluya, en uno de los ataques más mortíferos de los últimos meses, informó en Washington el mando de esa fuerza.
El hecho sucedió el jueves, cuando un artefacto de fabricación casera explotó al pasar una patrulla a pie en las afueras de Faluya, unos 50 kilómetros al oeste de Bagdad, dijo un comunicado militar.
Los muertos de la infantería de Marina forman parte de los 14 fallecimientos anunciados en Irak el viernes por el alto mando estadounidense. Con la muerte de por lo menos 793 soldados de Estados Unidos desde enero, el 2005 está a punto de ser el año más mortífero para las fuerzas de ocupación norteamericanas desde la invasión del país árabe en marzo del 2003. En el 2004 hubo 846 muertes, y el año anterior 485.
En total, al menos 2.124 militares estadounidenses han muerto desde el comienzo de la guerra, según un conteo de The Associated Press. Igualmente el viernes, tres soldados estadounidenses murieron en un accidente de tránsito al sur de Bagdad, y el mando castrense dijo que un soldado del ejército asignado a una unidad de la infantería de Marina murió de las heridas recibidas la víspera cuando su vehículo fue alcanzado por un cohete en Ramadi, a 112 kilómetros al oeste de la capital.
Unos 300 marines y 200 soldados iraquíes participaron el viernes del operativo en Ramadi, la quinta misión similar en las últimas semanas, con el objeto de pacificar la zona de cara a las elecciones del 15 de diciembre.
El mando militar norteamericano restó importancia el jueves a informes de vecinos y la policía acerca de ataques generalizados a instalaciones oficiales en la ciudad. El mando dijo que se disparó una granada, sin causar víctimas. Los insurgentes dejaron carteles en los que se identificaban como Al-Qaeda en Irak.
Los sunitas y chiítas rezaron juntos el viernes antes de la manifestación en el centro de Bagdad, en una muestra de unidad previa a las elecciones.
Los hombres agitaban banderas iraquíes, mientras las mujeres vestidas de negro alzaban retratos de hijos desaparecidos. Algunos manifestantes llevaban retratos de clérigos sunitas muertos desde la invasión estadounidense en el 2003.
La ceremonia religiosa frente al santuario sunita más famoso de Irak fue convocada por el político suní Adnan al-Dulaimi, que ha tratado de distender las relaciones entre las dos comunidades musulmanas.
Varios clérigos chiítas prominentes que estaban invitados no asistieron al acto, y sus seguidores constituyeron una proporción minúscula de los cientos de personas que participaron. Con todo, la ceremonia fue una señal de que algunos dirigentes religiosos quieren distender las relaciones para impedir el estallido de una guerra civil en forma.
Los chiítas son mayoritarios en Irak, pero eran oprimidos durante el régimen del sunita Saddam Hussein. Desde su derrocamiento, los chiítas han controlado la mayoría de los resortes del poder cedidos por la potencia ocupante, en tanto los sunitas dominan la insurgencia antiestadounidense.