Visite el sitio especial de Diálogos por México MINNEAPOLIS, Estados Unidos, dic. 9, 2005.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aprovechó este viernes un acto de apoyo electoral de un candidato republicano en Minesota para arremeter contra la actitud derrotista de quienes exigen la retirada de las tropas en Irak.
"Hay algunos que piden una salida fija para la retirada y creo que esa es una política equivocada. Poner fecha de salida envalentonaría al enemigo, confundiría a los iraquíes y enviaría un mensaje equívoco a nuestros soldados", dijo Bush.
Más adelante agregó que la meta a corto plazo de su gobierno es "continuar la cacería (de los terroristas) y llevar a los asesinos ante la Justicia antes de que nos vuelvan a atacar", aseguró el mandatario estadounidense.
"Prefiero derrotarlos allá (en Irak) que lidiar con ellos en casa", enfatizó Bush, quien ha vuelto a pronunciar discursos sobre un eventual triunfo político y militar en Irak.
Bush ganó la reelección el año pasado con promesas de mano dura contra el terrorismo internacional, pero la evolución de la guerra en Irak, que cuesta cerca de 6 mil millones de dólares al mes y se ha cobrado la vida de más de 2 mil 100 soldados estadounidenses, ha suscitado un gran descontento popular.
Por ello, desde la semana pasada Bush ha emprendido una intensa campaña para intentar revertir su descenso en los sondeos de opinión.
Según una encuesta de la empresa Ipsos hecha pública este viernes, Bush ha conseguido mejorar su imagen ante los votantes blancos, los católicos y otros grupos que conforman la base conservadora de su partido.
La consulta indicó que el índice de aprobación a la gestión de Bush entre sus partidarios aumentó del 37 por ciento en noviembre al 42 por ciento ahora, el nivel más alto desde comienzos del verano.
No obstante, el 57 por ciento del público en general desaprueba la gestión presidencial.
Así, animado por los indicios de un repunte de su popularidad, al menos entre su base, Bush viajó a Minneapolis (Minesota) para apoyar al republicano Mark Kennedy, quien aspira a un escaño en el Senado en los comicios de noviembre de 2006.
La actividad tenía como objetivo recaudar un millón de dólares para el candidato que, al igual que otros republicanos, necesita el respaldo visible de Bush para engrosar sus arcas electorales de cara a los comicios del próximo año.
"Este es un senador Kenney con el cual puedo trabajar. Es el hombre indicado para el puesto", bromeó Bush, en alusión al senador demócrata Edward Kennedy, uno de los más liberales del Congreso y férreo crítico de la guerra en Irak.
Bush continuará con su ofensiva el próximo lunes, cuando pronuncie su tercer discurso sobre el futuro de Irak, tres días antes de las elecciones parlamentarias en ese país.