Visite el sitio especial de Diálogos por México BAGDAD, Irak, dic. 22, 2005.- El primer ministro británico, Tony Blair, llegó hoy, jueves, a la ciudad iraquí de Basora, en una visita no anunciada, para felicitar por la Navidad a las tropas británicas desplegadas en Irak.
El Reino Unido es el principal aliado de Estados Unidos en Irak y el segundo país en número de soldados en territorio iraquí, con cerca de 8 mil 500.
Esta es la cuarta visita de Blair a Irak desde que en marzo de 2003 comenzara la invasión y posterior ocupación el país, y la segunda en Navidad.
Vestido con un traje negro y sin corbata, Blair aterrizó en una base militar de Basora a bordo de un avión ‘Hércules’ procedente del vecino Kuwait.
"Queremos conocer la coyuntura general tras las elecciones y tratar con los responsables militares la situación de la seguridad", dijo a los periodistas uno de los asistentes del primer ministro.
"En primer lugar, están los resultados, y en segundo, un acuerdo para la formación del nuevo gobierno. Ese gobierno debe supervisar el proceso de ‘iraquización’. Entonces estaremos en mejor posición para hablar del futuro de nuestras tropas", aseguró.
El término ‘iraquización’, utilizado entre los políticos y periodistas británicos, alude al proceso diseñado para que la tropas iraquíes vuelvan a hacerse con el control pleno de la seguridad en el país.
Blair ha insistido en que su país comenzará a retirar a parte de su personal militar el próximo año, pero que el Ejército británico no abandonará Irak hasta que se pueda hacer cargo de su propia seguridad.
Pese a que la zona meridional de Irak ha estado más calmada que el norte y Bagdad, las tropas británicas han sufrido varias bajas y se han visto involucradas en controvertidos episodios que han erosionado el apoyo a la ocupación de la opinión pública británica.
Según cifras oficiales, 98 ciudadanos británicos han perdido la vida en Irak desde que hace más de dos años y medio comenzara la invasión.
El pasado septiembre, un vehículo blindado británico asaltó una comisaría de Basora para liberar a dos agentes que habían sido arrestados y acusados de espionaje.
El asaltó levantó una oleada de protestas, que acabaron con un tanque británico quemado.