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WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 5, 2006.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reunió este jueves en la Casa Blanca a una congregación de actuales y antiguos secretarios de Defensa y de Estado, a fin de analizar la estrategia sobre Irak.
Bush prometió "considerar seriamente" las sugerencias que sobre Irak le hicieron varios ex secretarios, incluso los que no concordaron con su estrategia bélica en ese país árabe. Bush, sin embargo, no dio indicio alguno de que piense cambiar su estrategia.
"No todo el mundo en esta mesa concuerda con mi decisión de invadir Irak. Lo comprendo perfectamente", dijo el presidente, que apareció sentado a la cabecera de una larga mesa acompañado de sus callados invitados. "Sin embargo, estos son unos buenos y sólidos estadounidenses que comprenden que debemos ganar ahora que estamos allí. Estoy profundamente agradecido por las sugerencias que me han hecho. Valoro sinceramente sus opiniones".
El presidente resumió luego su estrategia en Irak, y aunque no entró en detalles, pareció invariable.
"Por una parte, trabajaremos para contar con un proceso político que diga a todos los iraquíes, el futuro les pertenece. Por otra parte, seguiremos trabajando en la seguridad del país", indicó Bush. "Estamos avanzando a buen paso".
El presidente estuvo acompañado por el general George Casey, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, y por Zalmay Khalilzad, embajador norteamericano en Bagdad, para rendir informes detallados de la situación en ese país árabe ante más de 10 secretarios de Estado y Defensa de gobiernos anteriores, tanto demócratas como republicanos. La secretaria de Estado Condoleezza Rice y el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld expusieron igualmente la situación.
La Casa Blanca confía que esas personalidades -- muchas de las cuales se opusieron abiertamente a la política de Bush en Irak -- queden persuadidas por los razonamientos del mandatario de que cuenta con una "doble estrategia para alcanzar la victoria", y que tras escucharle repetirán a otros sus argumentos.
Ya que en ocasiones la Casa Blanca ha sido criticada por considerar muy pocas opiniones fuera del ámbito presidencial, la reunión no fue convocada para que los funcionarios del gobierno se despacharan a placer. En sus breves declaraciones a los periodistas, Bush resaltó después los comentarios ofrecidos por los ex secretarios, con "sus temores, sus sugerencias para seguir avanzando".
Bush señaló que la estrategia de Estados Unidos en Irak incluye un proceso político que dice a los iraquíes que "el futuro te pertenece" y, por otro lado, un trabajo continuo por la seguridad en ese país.
El éxito se producirá "cuando los iraquíes puedan luchar contra el enemigo que quiere detener su democracia", recalcó el mandatario estadounidense.
La reunión se realizó el mismo día en que un atentado suicida en un centro de reclutamiento de policía de la ciudad iraquí de Ramadi dejó 50 muertos y 40 heridos, poco después de que otro en Kerbala dejara 49 muertos y 68 heridos.
Además, siete soldados estadounidenses murieron en diferentes ataques en Irak. Los ex secretarios de Estado de administraciones demócratas y republicanas que acudieron al encuentro con Bush fueron Colin Powell, Madeleine Albright, Lawrence Eagleburger, James Baker III, George P. Shultz y Alexander Haig.
Los ex secretarios de Defensa incluyeron a William Cohen, William Perry, Frank Carlucci, Harold Brown, James Schlesinger, Melvin Laird y Robert S. McNamara.
En una reunión celebrada la víspera con militares, el mandatario expresó su expectativa de reducciones adicionales en el número de tropas estadunidenses en Irak, bajo el argumento de que el país árabe ha hecho avances para ser autosuficiente en materia de seguridad.
Los comandantes militares estadounidenses recomendaron la reducción de las tropas de combate de 17 a 15 brigadas, argumentando que los iraquíes eran más capaces de defenderse a sí mismos.
El ajuste del número de tropas resultará en una reducción a un nuevo total de 138 mil, similar al nivel existente antes de los comicios de diciembre pasado.
Además regresarán a Estados Unidos las 20 mil tropas que fueron llevadas para apoyar la seguridad en los comicios.