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WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 10, 2006.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, empeñado en recuperar apoyos a golpe de repetición, volvió este martes a hacer balance del conflicto en Irak y a defender su estrategia contra el terror, en una táctica que de momento no le da resultados.
El mensaje que hoy ha difundido en un hotel de la capital estadounidense, ante una audiencia de veteranos de guerra, es el mismo que lleva lanzando desde que el pasado diciembre decidió poner en marcha su estrategia de convencer a base de repetir.
Bush ha insistido en que Estados Unidos no se dará por vencido en Irak hasta que haya "una victoria completa" y en que durante el presente año habrá más derramamiento de sangre en el país árabe y más sacrificio, "porque los enemigos de la libertad continúan sembrando la violencia y la destrucción".
Pero al mismo tiempo, añadió, habrá también "más progresos hacia la victoria" en todos los ámbitos: el político, el de seguridad y el de reconstrucción.
Bush hizo un llamado hoy a los iraquíes para que aporten su grano de arena y dejen de lado sus diferencias políticas, étnicas o religiosas para formar un gobierno de unidad nacional.
"El compromiso, el consenso y el poder compartido son la única vía hacia la unidad nacional y la democracia duradera", subrayó el presidente, antes de insistir en que un país dividido en facciones no sólo no puede avanzar, sino que corre el riesgo de volver a caer en manos de la tiranía.
El triunfo en Irak sólo será posible, según Bush, cuando los insurgentes dejen de amenazar la democracia y cuando las fuerzas de seguridad iraquíes estén preparadas para hacerse cargo de la defensa del país.
Hasta entonces, el presidente de Estados Unidos parece decidido a no modificar su estrategia ni en lo más mínimo, pese a que la mayoría de los estadounidenses sigue sin estar convencidos de que sea la más adecuada.
NO LOGRA BUSH CONVENCER A LOS ESTADOUNIDENSES
Las últimas encuestas de opinión vuelven a indicar que su mensaje no está calando en los ciudadanos, ya que sólo el 39 por ciento aprueba la forma en la que está manejando esta guerra, dos puntos por debajo de los que estaban de acuerdo con él en diciembre.
A esto hay que añadir que las circunstancias sobre el terreno en el conflicto iraquí no le están ayudando, ya que los últimos días se ha recrudecido la violencia y ha aumentado de forma considerable la lista de bajas estadounidenses, que ya superan las 2 mil 200.
Pese a ello, Bush ha insistido hoy en que Estados Unidos no modificará el curso del conflicto por el hecho de que se incrementen los enfrentamientos y mucho menos por cuestiones partidistas planteadas por los políticos más críticos con su política desde sus despachos en la capital estadounidense.
Se ha dirigido a ellos, sin citar nombres, para advertirles de que no traten de utilizar a Irak con el fin de sacar partido de las elecciones del próximo mes de noviembre, en las que se renovará la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Una cosa es que haya un debate "enérgico" sobre la guerra, dijo, y otra que se produzca una discusión bipartidista "irresponsable" que pueda dañar la misión que cumplen las tropas estadounidenses en el exterior.
En su opinión, los ciudadanos sabrán distinguir entre los críticos honestos que no están de acuerdo con la forma en la que se están llevando la guerra y los "críticos partidistas que defienden que actuamos en Irak por el petróleo, por Israel o porque engañamos al pueblo estadounidense".
No obstante, Bush ha recomendado a los votantes que "exijan cuentas" a los líderes políticos y que reivindiquen un debate "que dé crédito" a la y no "comodidad" a los adversarios de Estados Unidos.
El presidente aprovechó la ocasión también para urgir a todos los gobiernos que prometieron ayuda económica a Irak a que cumplan su palabra.
Quienes no hayan enviado su parte del total de 13 mil millones de dólares comprometidos por la comunidad internacional, dijo, deben hacerlo "lo antes posible para que los iraquíes puedan reconstruir su país y crear un futuro mejor para sus hijos”.