Visite el sitio especial de Diálogos por México WASHINGTON, Estados Unidos, ene, 31, 2006.- Samuel Alito juró hoy como el juez número 110 del Tribunal Supremo de Estados Unidos tras lograr, pocas horas antes, la confirmación del Senado al cargo vitalicio.
Alito, de 55 años, prestó juramento durante una ceremonia privada en la sede del Tribunal Supremo en Washington, a pocos pasos de donde fue confirmado con 58 votos a favor y 42 en contra.
Se desconoce si en la ceremonia, presidida por el líder de la máxima corte, John Roberts, participó la juez Sandra Day O'Connor, a quien Alito reemplazará en el cargo.
O'Connor fue la primera mujer en llegar al Tribunal Supremo, donde se caracterizó como la voz de la moderación en asuntos como el aborto, la eutanasia, la pena capital, los derechos de las minorías y la financiación de campañas electorales.
La Casa Blanca tiene previsto organizar otra ceremonia protocolaria mañana, miércoles, como parte de una perfecta coreografía a favor del juez conservador.
Poco después de la votación, en la que sólo cuatro demócratas votaron a favor y un republicano votó en contra, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, volvió a alabar la figura y obra del magistrado.
Se prevé que Alito se sume a los otros ocho magistrados del Tribunal Supremo que presenciarán esta noche el discurso anual de Bush ante el Congreso sobre el "Estado de la Unión".
La confirmación y juramento de Alito en el Tribunal Supremo pone colofón a tres meses de intensa campaña de persuasión de los conservadores dentro y fuera del Congreso a favor del magistrado.
Pero las promesas de independencia jurídica que hizo Alito durante sus audiencias de confirmación no conmovieron ni convencieron a la oposición demócrata, que intentó hasta la noche del lunes torpedear la votación final.
"Es un gran día para un jurista sobresaliente que merecía algo mucho mejor que el trato vergonzoso que recibió de los liberales en el Senado", dijo James Dobson, fundador y presidente del grupo ultraconservador "Enfoque a la familia".
Otros grupos conservadores, como el Consejo para la Investigación sobre la Familia (FRC), uno de tantos opuestos al aborto, esperan que la llegada de Alito al Supremo ayude a revertir algunos dictámenes perjudiciales a su causa.
Pero grupos defensores de los derechos civiles, entre ellos el Centro para el Progreso de Estados Unidos, consideran que la presencia de Alito en el Supremo podría perjudicar los avances de las mujeres y las minorías en el país.
La aprobación del Senado al nombramiento de Alito demuestra la tendencia de ese órgano legislativo a ceder más poder al Ejecutivo y, dado el historial del juez, "sólo se puede esperar que éste ratifique muchos de los poderes que se ha adjudicado el presidente Bush" desde los atentados de 2001, dijo el Centro en un comunicado.