Visite el sitio especial de Diálogos por México BAGDAD, Irak, feb. 3, 2006.- El Partido Islámico de Irak (PII), el principal grupo político árabe sunita del país, pidió hoy, viernes, a los secuestradores de dos periodistas de una televisión local que los liberen inmediatamente y sin condiciones.
El comunicado del PII condena a los captores de los dos reporteros de la cadena Sumaryia -Reem Zaid, de 23 años, y su compañero Marwan Khazal, de 25-, secuestrados el pasado miércoles.
"El PII condena esta acción cualquiera que sea su justificación y exige la inmediata liberación de los dos corresponsales", explica la nota.
El partido sunita recuerda que la cadena Sumaryia es una televisión independiente que "no tiene relación con el Gobierno iraquí".
Hasta el momento, ningún grupo ha asumido el secuestro de los dos trabajadores de la televisión.
Dos ingenieros alemanes originarios de Leizpig también permanecen secuestrados en el norte de Irak.
En un video difundido el pasado martes, los secuestradores, pertenecientes al grupo "Brigada de los partidarios del Monoteísmo y la Sunna", amenazaron con matar a los rehenes en 72 horas si el Gobierno alemán no cierra su embajada, retira las empresas de esta nacionalidad de Irak y paraliza su colaboración con las autoridades iraquíes.
Tampoco se conoce el destino de la periodista estadounidense Jill Carroll, secuestrada a principios de año cerca de una mezquita sunita en Bagdad cuando, al parecer, se dirigía a entrevistar a un líder de esa comunidad.
Los captores divulgaron hace dos semanas un vídeo a través de la cadena de televisión por satélite qatarí "Al Yazira" en la que amenazaban con matarla en 72 horas si no se ponían en libertad presas iraquíes.
Desde que el pasado viernes se cumplió el ultimátum, nada se sabe de Carroll.
Igualmente se desconoce la situación de cuatro trabajadores de una organización no gubernamental cristiana secuestrados a principios de diciembre en los alrededores de Bagdad.
En las mismas fechas fueron capturados por separado la arqueóloga alemana Susanne Osthoff y el ingeniero francés Bernard Planche, cuyas liberaciones han dejado muchos puntos oscuros.