> Visite el sitio especial de Diálogos por México JERUSALÉN, Israel, mar. 4, 2006.- Marchas, protestas y condenas de líderes católicos y árabes generaron este sábado una fuerte tensión religiosa en Israel, tras el ataque que extremistas judíos lanzaron la víspera contra la Basílica de la Anunciación en Nazaret.
La mayor manifestación se produjo esta tarde cuando miles de personas recorrieron las calles de Nazareth, al norte de Israel, en una protesta que encabezó el patriarca latino Michel Sabbah acompañado de líderes católicos y legisladores árabes.
La multitud protestó en forma pacífica por el ataque contra la Basílica, al tiempo que cantaban, aplaudían y ondeaban banderas palestinas y otros más levantaban carteles en los que se leía "Israel engendra odio" y "denuncian el terrorismo y hacen terrorismo".
Lo manifestantes condenaron al gobierno israelí por su postura "relajada" para hacer frente al extremismo judío mientras denuncia y lanza fuertes protestas militares en respuesta a acciones islámicas, indicó el sitio web del diario local "Haaretz".
El primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, ordenó a la policía mantenerse alejada de la marcha, a la que se unió el Comité Árabe Supremo, a fin de evitar mayores disturbios, de acuerdo con el reporte oficial.
El ataque fue perpetrado por una pareja de extremistas judíos y la hija de éstos, quienes la víspera ingresaron a la Basílica de la Anunciación y lanzaron petardos y globos de gas contra los fieles, en una acción que de inmediato generó reacciones de los presentes.
Los atacantes, que ingresaron al recinto religioso ataviados como turistas católicos, fueron detenidos por los fieles pero rescatados por la policía israelí, dando lugar a un enfrentamiento que dejó heridos a dos docenas de civiles y a unos 13 agentes.
La canciller israelí Tzipi Livni se comunicó la víspera vía telefónica a El Vaticano, tras el ataque, para comprometerse a proteger los sitios católicos que se encuentran en Israel.
Sin embargo, el arzobispo católico Elias Shakur, alto representante de la Iglesia Católica en Nazaret, urgió este sábado a la unidad entre los habitantes de Israel e hizo notar que la respuesta del gobierno "no es suficiente".
"Es una gran tragedia para todos en Israel, para los católicos, que nuestros lugares sagrados sean usados y sean arruinados de esta manera barbárica", apuntó Shakur.
Los delegados del Comité Supremo Árabe emitieron esta tarde una declaración en la denunciaron "la provocación", así como "la debilidad mostrada por el gobierno y las fuerzas del orden para responder a las agresiones" de este tipo.
El alcalde de Nazaret, Ramez Jarayseh, dijo citado por la prensa árabe que la acción era "un crimen horrible contra los católicos de todo el mundo" y culpó a "la cultura racista en este país, que hace que los ataques de este tipo sean inevitables".
A las condenas del alcalde católico de Nazaret se sumó el primer ministro designado de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Ismael Haniya, quien también responsabilizó a Israel de la acción contra el recinto religioso.
"Esto (es resultado) de la cultura de odio con la que Israel alimenta a su público en contra de los palestinos, de los católicos y de los lugares sagrados para los islámicos y los creyentes", dijo Haniyeh, del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas).
Por su parte, fuentes de la seguridad israelí aseguraron que el ataque perpetrado por el judío Haim Eliyahu Habibi, de 44 años y su familia, no fue una acción de extremismo u odio religioso, sino que fue perpetrado por la desesperación económica del hombre.
De acuerdo con las declaraciones del judío y su familia, con el ataque sólo pretendían llamar la atención para denunciar la crítica situación económica que atraviesa y que les ha llevado a ser separados de dos de sus hijos.
Nazaret, lugar de nacimiento de Jesucristo localizado al norte de Israel, es habitado por cristianos y árabes islámicos, y con frecuencia se ha convertido en escenario de disputas religiosas ya que la minoría islámica se queja de la discriminación de judíos.
La Basílica de la Anunciación se encuentra en el sitio en que, de acuerdo con la religión católica, el arcángel Gabriel anunció a la virgen María el nacimiento de Jesucristo.