Visite el sitio especial de Diálogos por México PARÍS, Francia, mar. 28, 2006.- Decenas de miles de personas se manifestaron este martes en París para exigir al Gobierno conservador de Dominique de Villepin la retirada del contrato juvenil (CPE) en la mayor de las 135 concentraciones que se celebraron por todo el país.
Nada más comenzar la marcha, un centenar de elementos violentos intentaron entrar en un supermercado y rompieron las ventanas de una cafetería.
La manifestación parisiense, que se inició en la plaza de Italia, al sur de la ciudad, estuvo encabezada por los principales líderes sindicales y estudiantiles del país opuestos al Contrato de Primer Empleo (CPE), que permite el despido sin justificación de los menores de 26 años en los primeros 24 meses.
Entre ellos, el secretario general de la CGT, Bernard Thibault, quien cifró en tres millones el número de manifestantes en todo el país, una cifra que calificó de "histórica".
Con una pancarta con el lema "retirada del CPE", los manifestantes recorrieron algunas de las principales calles de la ciudad, en una jornada en la que también estuvieron convocadas huelgas que perturbaron de forma importante los transportes públicos y la enseñanza, entre otros sectores.
En otras ciudades del país, las manifestaciones tuvieron lugar por la mañana y, según los organizadores, acudieron "el doble" de asistentes que a las concentraciones del pasado día 18, cuando reivindicaron más de millón y medio de participantes en todo el país (medio millón según la policía).
París volvió a acoger la mayor concentración, con 700 mil personas, según los organizadores (90 mil, según la policía), que aseguraron haber reunido a más de 200 mil personas en Marsella (sureste), 100 mil en Burdeos (suroeste), 80 mil en Lille (norte), 63 mil en Grenoble (sureste) y 40 mil en Lyon (sureste).
Las manifestaciones no estuvieron exentas de actos violentos, aunque fueron menos que en los días previos.
En París, 105 personas fueron detenidas y grupos de violentos causaron daños al principio y al final de la marcha, lo que obligó a intervenir a los antidisturbios, que lanzaron gases lacrimógenos.
En otras ciudades también se produjeron actos violentos entre manifestantes y antidisturbios, como en Grenoble, Lille, Rennes o algunas localidades de las afueras de París.
En paralelo a las manifestaciones, los sindicatos convocaron huelgas que fueron seguidas por un 30 por ciento de los funcionarios, lo que perturbó a los transportes públicos y a la enseñanza, entre otros sectores.
En París, unos 4 mil agentes fueron movilizados para evitar actos violentos como los que empañaron las anteriores concentraciones contra el CPE, en particular la del pasado jueves.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, pidió a las fuerzas del orden que detengan al máximo número posible de "casseurs" (reventadores) y que protejan a los manifestantes, en particular, a los más jóvenes.
También les instó a mantener la "sangre fría", en una visita a una comisaría próxima a la plaza de la Bastilla, antes de la manifestación.
CAOS EN LOS TRANSPORTES
Las manifestaciones masivas de este martes son las cuartas que se convocan en menos de dos meses en Francia contra el Contrato de Primer Empleo (CPE), el cual autoriza el despido de los menores de 26 años de edad, sin justificación, en sus primeros meses de trabajo.
"Francia no vive hoy un martes negro aunque sí muy perturbado", consideró la televisora BFM sobre la jornada de huelga, para la que numerosos franceses ya se habían preparado.
No obstante, el transporte público de 76 ciudades y poblados del país sufrió perturbaciones de distinto grado en el servicio de autobuses, metro y trenes de cercanías, según balances realizados este martes por las compañías del ramo.
Un tercio de los vuelos internos entre aeropuertos franceses fue cancelado y en la mayoría de las terminales aéreas se registran cancelaciones y retrasos de hasta una hora.
En los dos aeropuertos internacionales de París, Orly y Roissy, los vuelos acumulaban retrasos de 30 a 60 minutos por el paro laboral de algunos controladores aéreos y trabajadores aeroportuarios, como el de bomberos, que afecta en especial a la aerolínea Air France.
También registraron fuertes perturbaciones los aeropuertos de Lyon (sureste), Estrasburgo (noreste), Rennes (noroeste) o Nantes (oeste) con cancelaciones y retrasos en los vuelos.
El caso más importante en el sector de la aviación es el de los vuelos entre la ciudad de Toulouse, sur, y París, pues la mayoría, ocho de cada nueve, previstos para este martes, ya fueron suspendidos.
Por otro lado, la prensa francesa estuvo ausente este martes en los kioscos de venta debido a la huelga de los trabajadores del sindicato de reparto de publicaciones.
En París, al menos dos de cada dos metros funciona y sólo 40 por ciento de los trenes conurbanos que unen la capital con sus barrios periféricos.
Por la mañana de este martes la capital francesa sufrió congestionamientos vehiculares de varios kilómetros en sus principales vías de acceso debido a los problemas ocasionados por la huelga.
La Torre Eiffel, el monumento más simbólico de la capital francesa, permanece cerrado desde primeras horas de este martes.
En la ciudad de Lille, norte, una de las más habitadas del país, se ha suspendido el servicio de autobuses.
En tanto que los trenes de alta velocidad de la amplia red francesa funcionan a 40 por ciento, informó la compañía pública de ferrocarriles (SNCF, por sus siglas en francés). Sólo los enlaces ferroviarios internacionales prestan su servicio con normalidad.
Además del sector de transportes tampoco funcionan con normalidad los colegios, secundaria ni universidades, así como el servicio postal, el Banco de Francia, las oficinas de empleo ni la compañía pública de telecomunicaciones France Telecom.
Las radiodifusoras públicas como France Info, una de las más escuchadas del país -que emite 24 horas de noticias-, difunden música clásica y una mínima parte de sus servicios informativos.
El sector metalúrgico y químico así como el automotriz también registran fuertes paros, en concreto en las firmas Alstom, Peugeot y Renault. Otros de los sectores afectados son el petrolero, bancario, el de los casinos y de los establecimientos de venta de tabaco.