Visite el sitio especial de Diálogos por México BAGDAD, Irak, abr. 5, 2006.- El depuesto dirigente iraquí Saddam Hussein acusó al Ministerio del Interior, dominado por los chiítas, de asesinar y torturar a "miles" de personas, al presentarse el miércoles ante un panel de jueces y fiscales para ser interrogado sobre la muerte de varios miembros de ese grupo religioso en la década de 1980.
Saddam, quien es interrogado por primera vez en el juicio iniciado hace seis meses, fue el único acusado presente al iniciarse la sesión del miércoles. Sus siete codefendidos declararon uno por uno en sesiones previas sobre su participación en la represión de chiítas en el poblado de Dujail, iniciada en 1982.
La sesión ocurre un día después de que fiscales presentaron cargos por genocidio contra Saddam, acusándolo de tratar de exterminar a los curdos del país en una campaña realizada en la década de 1980, que terminó con la muerte de 100 mil personas. Los cargos serán objeto de otro juicio separado.
Saddam iba a declarar y ser interrogado en la última sesión del juicio sobre Dujail, el 15 de marzo. Pero en cambio dio un largo discurso donde pide a los iraquíes detener la violencia sectaria y unirse para luchar contra los soldados norteamericanos.
Luego de discutir con Saddam y exigirle que dejara de hablar sobre política, el juez presidente Raouf Abdel-Rahman cerró la mayor parte de la sesión al público, para permitirle a Saddam terminar su discurso.
El interrogatorio del miércoles es la primera oportunidad de jueces y fiscales para cuestionar directamente a Saddam sobre las acusaciones de que ordenó la represión contra los pobladores de Dujail, costándole la vida a 140 chiítas y la prisión a cientos más, algunos de ellos siendo blanco de torturas.
Saddam reconoció ordenar el juicio en el que 140 chiítas fueron sentenciados a muerte, pero afirma que todo ello fue hecho legalmente, porque fue en respuesta a un intento de asesinato en su contra realizado en 1982 en Dujail.