Visite el sitio especial de Diálogos por México WASHINGTON, Estados Unidos, abr. 13, 2006.- La Casa Blanca reiteró este jueves su apoyo al secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, ante las crecientes peticiones para su renuncia por parte de generales retirados.
“El presidente (George W. Bush) cree que el secretario Rumsfeld está haciendo un muy buen trabajo durante un periodo desafiante en la historia de nuestra nación”, dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan.
El general retirado John Riggs se unió este jueves a las críticas de otros cuatro colegas al señalar a la Radio Nacional Pública que existe un ambiente de “arrogancia” en el Pentágono y que Rumsfeld debe renunciar y dejar que entre alguien “más realista”.
El general retirado Anthony Zinni señaló a la cadena CNN que “crecimos en una cultura de rendimiento de cuentas donde era crítico aprender a aceptar responsabilidad, admitir los errores y aprender de ellos”.
Otros generales que han hecho peticiones similares son John Batiste, Gregory Newbold y Paul Eaton.
Batiste indicó que la falta de personal militar ayudó a crear el escándalo de torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, al poner mucha responsabilidad en funcionares incompetentes y soldados sin entrenamiento adecuado, informó el diario The Washington Post.
El teniente general retirado, quien encabezó la Primera División de la Infantería en Irak durante 2004 y 2005, señaló que Rumsfeld ha presentado hasta en dos oportunidades su renuncia, pero Bush la ha rechazado.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Peter Pace, dijo el pasado martes que “los generales hemos tenido la oportunidad de hablar y, si no lo hicimos, qué vergüenza".
Un consejero del Departamento de Defensa, Lawrence T. DiRita, indicó que los generales tienen derecho a sus opiniones, pero calificó sus afirmaciones como "fundamentalmente incorrectas".
El presidente estadounidense George W. Bush enfrenta críticas por un informe del Washington Post que indica que dos meses después de la invasión mintió al afirmar que se encontraron armas de destrucción masiva.
El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, aceptó que las afirmaciones de Bush eran erróneas, pero que fueron causadas por fallas de inteligencia y no en un intento de engañar a los estadounidenses.
Bush enfrenta actualmente uno de sus más bajos índices de aprobación por la persistente violencia en Irak, que ha costado la vida a más de 2 mil 300 soldados y a decenas de miles de iraquíes.