Visite el sitio especial de Diálogos por México ROMA, Italia, abr. 21, 2006.-El cardenal emérito de Milán, Carlo María Martini, considera que en la lucha contra el SIDA, el uso del preservativo puede constituir, "en ciertas ocasiones, un mal menor", y recuerda los matrimonios en los que uno de los cónyuges sufre esa enfermedad.
Estas opiniones son expresada por Martini durante una larga conversación con el cirujano Ignazio Marino, publicada este viernes en el semanario italiano "L'Espresso", y en la que tratan, entre otros asuntos, como las células madre, la fecundación asistida y las adopciones.
Al abordar el tema del SIDA y su expansión, el jesuita señala que "hay que hacer de todo para combatir" la enfermedad. "Sin duda, el uso del profiláctico puede constituir, en ciertas situaciones, un mal menor", por ejemplo, en el caso de que "uno de los esposos padezca SIDA. Aquel está obligado a proteger al otro y éste debe poder protegerse".
Religioso y médico hablan también de fecundación asistida, de los embriones congelados durante años sin que se decida su destino y de la posibilidad de que una mujer sea fecundada con el semen de un tercero si con el de su pareja no se puede hacer.
Martini se dice "prudente" al expresarse sobre la fecundación a través de donante, al igual que cuando se trata de decidir "sobre la suerte de embriones, de otra manera, destinados a morir y cuya implantación en el seno de una mujer, aunque sea soltera, parecería preferible a la pura y simple destrucción".
Sobre los embriones congelados, que posiblemente nunca se utilicen y cuál debe ser su destino, el cardenal emérito agrega que "donde hay un conflicto de valores, me parecería éticamente más significativo inclinarse por la solución que permite a una vida expandirse, antes que dejarla morir. Aunque entiendo que no todos serán de esta opinión".
Marino, médico de prestigio internacional, se pregunta sobre los embriones congelados, si es mejor "dejarlos morir en el frío" o usar sus células madre para investigación.
En este terreno, el jesuita indica que no ve "posible pensar en el uso de células estaminales embrionarias para la investigación. Estaría en contra de todos los principios expuestos hasta ahora".
Martini reflexiona además sobre la adopción de niños por solteros y señala que la familia compuesta por hombre y mujer es, en primer lugar, la que reúne las condiciones para criar a un pequeño.
Pero, a falta de un matrimonio Martini considera que "al límite, también la personas solteras, podrían dar algunas garantías esenciales".