Visite el sitio especial de Diálogos por México MIAMI, Estados Unidos, mayo. 2, 2006.- Las autoridades de Florida pidieron reforzar el dique del lago Okeechobee, el segundo más grande de agua dulce en Estados Unidos, debido a la posibilidad de que pueda ser destruido durante la embestida de un huracán.
Jeb Bush, gobernador del estado y hermano menor del presidente de Estados Unidos, George Bush, planteó el tema al secretario de Seguridad estadounidense, Michael Chertoff, y funcionarios de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) al abordar los preparativos para la temporada de huracanes que comienza el 1 de junio.
El lago está rodeado por un dique de 230 kilómetros que fue construido en los años 50, en parte para prevenir una tragedia como la ocasionada por un huracán en 1928, cuando oleajes e inundaciones procedentes de ese cuerpo de agua mataron a más de dos mil personas.
Bush se mostró preocupado por el dique luego de divulgarse el lunes un informe que advierte sobre los peligros que afronta el sur de Florida si esa estructura cediese por la presión de un huracán.
El estudio fue elaborado por expertos en ingeniería contratados por el estado para inspeccionar el dique, conocido también como "corazón líquido", el segundo mayor de agua dulce de Estados Unidos después del lago Michigan.
Los expertos dijeron que el dique tiene una alta posibilidad de ceder y representa un "inminente y grave peligro para las personas y el medio ambiente" en el sur de Florida.
En caso de fallar el dique, el agua potable podría resultar contaminada y miles de hectáreas de cultivos inundados.
Tras escuchar las preocupaciones del gobernador de Florida, Chertoff dijo: “Este es un asunto sobre el que obviamente, deseamos trabajar muy cerca con el estado de Florida".
Entretanto, funcionarios de los servicios de emergencia informaron de que planean realizar evacuaciones masivas en la zona en cuanto se confirme que un huracán pasará por la zona.
Los meteorólogos han pronosticado para este año una activa temporada de huracanes en el Atlántico norte, pero prevén que será menos intensa que la pasada.
En la temporada que comienza el próximo 1 de junio y acaba el 30 de noviembre, se espera que se formen 17 tormentas tropicales, de las cuales nueve podrían convertirse en huracanes y cinco de éstos tener vientos superiores a los 178 kilómetros por hora, según William Gray, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Colorado.
El "Gurú de los huracanes" también vaticinó que existe un 81 por ciento de probabilidad de que al menos un huracán de categoría 3, 4 o 5, las mayores en la escala Saffir-Simpson, impacte las áreas costeras de EU.
Florida, azotado por ocho ciclones en los dos últimos años, tiene un 64 por ciento de probabilidad de verse afectado por un huracán este año.
El año pasado se registró una temporada récord con la formación de 27 tormentas tropicales y 15 huracanes.