Visite el sitio especial de Diálogos por México SEÚL, Corea del Sur, mayo 4, 2006.- Más de 200 personas resultaron heridas en la batalla campal que este jueves enfrentó a miles de policías surcoreanos y cientos de manifestantes que denunciaban la ampliación de una base militar norteamericana en la ciudad de Pyeongtaek, al sur de Seúl.
Los casi 4 mil efectivos policiales, militares y guardias de seguridad enviados por el Gobierno cargaron con palos y escudos contra cerca de un millar de campesinos, estudiantes y activistas contrarios a la presencia militar de Estados Unidos en este país.
Durante los enfrentamientos, más de 500 personas fueron detenidas y gran parte de los 210 heridos, entre manifestantes y policías, tuvieron que ser ingresados con profundos cortes, contusiones, fracturas y conmociones cerebrales en hospitales de Pyeongtaek, a 80 kilómetros de la capital surcoreana, indicó la agencia Yonhap.
Otras fuentes informativas elevaron esa cifra de heridos a los 300, pues muchos manifestantes huyeron del escenario del choque para evitar ser detenidos.
Los choques más violentos se produjeron en una escuela del poblado de Daechuri, el foco de esta abigarrada rebelión, que fue ocupada por los manifestantes por encontrarse en el terreno donde está previsto ampliar esas instalaciones militares norteamericanas.
Según Yonhap, el Ministerio de Defensa envió 3 mil efectivos de las fuerzas de policía antidisturbios y militares de las fuerzas de tierra, 600 ingenieros militares y 700 guardias de seguridad pertrechados con material pesado para reprimir manifestaciones.
Las filas de los manifestantes estaban formadas por activistas contrarios a la presencia de Estados Unidos en Corea del Sur, estudiantes de la región y venidos de Seúl, y campesinos amenazados de desahucio por la ampliación de la base norteamericana.
Entre esta resistencia, había incluso sacerdotes católicos de la pequeña comunidad de esta religión existente en Pyeongtaek.
A pesar de su inferioridad numérica y del uso de cañones de agua por la policía, los manifestantes respondieron a la carga de los antidisturbios a pedradas, con pértigas de bambú que emplearon a guisa de picas, y a golpe de bate de béisbol, palos, tubos de hierro y cualquier otro objeto contundente que tuvieron a mano.
El Gobierno había advertido ya en varias ocasiones de que usaría la fuerza para desalojar la protesta y poder comenzar la ampliación de la base, obras rechazadas por los habitantes de Pyeongtaek y que han levantado numerosas críticas en todo el país.
Una vez desalojados a los ocupantes de la escuela y despejado el lugar de las obras, los ingenieros desplazados por el Gobierno comenzaron a tender una alambrada de espinos en torno a la zona donde se expandirá la base norteamericana, de unos 29 kilómetros de perímetro.
"No podemos permitir que este proyecto estatal se retrase más. Hemos decidido recalificar este área adquirida por el Gobierno como una zona de protección de instalaciones militares", anunció el ministro de Defensa, Yoon Kwang-ung, en un comunicado.
LA MAYOR BASE DE EU EN COREA DEL SUR
Según los planes del Gobierno, estos terrenos deben albergar las instalaciones militares que permitirán triplicar el espacio que ahora ocupa la base estadounidense de Camp Humphreys.
Una vez terminados los trabajos de construcción, hacia el 2008, ésta será la mayor base de Estados Unidos en Corea del Sur, donde el Pentágono tiene estacionados 32 mil soldados como parte de su política de disuasión hacia Corea del Norte.
Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra desde que se firmó el armisticio de 1953 que impuso un alto el fuego a los tres años de conflicto armado que enfrentó en esta península a coreanos, chinos, soviéticos, estadounidenses y tropas de la ONU.
La ampliación de la base norteamericana es parte del proceso general de reorganización de las fuerzas de Estados Unidos en Extremo Oriente y que también incluye medidas similares en el vecino Japón.
Sin embargo, los campesinos de Pyeongtaek piden que el terreno destinado a esas instalaciones militares sirva mejor para cultivar arroz destinado a las cerca de 70 familias que aún residen en la zona y que se oponen a evacuar sus tierras.
En un principio eran cerca de 700 las familias afectadas, pero la mayor parte acabó aceptando las condiciones del Gobierno para su traslado del área de expansión de la base norteamericana.
Los campesinos que siguen resistiendo, cerca de 200, afirman que las compensaciones que ofrece el Estado por la expropiación de sus tierras son insuficientes y acusan al Gobierno de amenazarles con la cárcel y multas de hasta 7 mil dólares para abandonar el pueblo de Daechuri.
Seúl y Washington acordaron estas obras en 2004 con el fin de trasladar a Camp Humphreys el comando de las fuerzas norteamericanas en Corea del Sur desde su actual guarnición en Yongsan, en el centro de la capital surcoreana.