Visite el sitio especial de Diálogos por México BAGDAD, Irak, mayo 22, 2006.- El primer ministro británico, Tony Blair, declaró este lunes en Bagdad que la seguridad en Irak será transferida por las tropas multinacionales al Ejército y a la Policía iraquíes cuando éstas estén preparadas para proteger la seguridad del país.
Tony Blair visitó Bagdad este lunes, para manifestarle su apoyo al nuevo Gobierno del país, mientras inicia el proceso de tratar de restaurar la seguridad y detener la caída del país hacia la guerra civil.
Blair respondía así en rueda de prensa al primer ministro iraquí, el chiíta Nurei al Maliki, quien había dicho previamente que existe un calendario para la transferencia, a partir de junio próximo, de las tareas de seguridad en Irak a las fuerzas de seguridad iraquíes.
"Lo importante son las circunstancias sobre el terreno, y no las fechas", dijo Blair en esta comparecencia junto a su colega iraquí.
Maliki había dicho que a finales de este año las fuerzas multinacionales habrán transferido a las iraquíes las tareas de seguridad en el resto del país, excepto en Bagdad y en la provincia de Al Anbar, fronteriza con Siria y feudo de la insurgencia sunita.
En concreto, aseguró que en junio próximo el Ejército y la Policía iraquíes se encargarán de la seguridad en las provincia de Samawa y Amara, en el sur y sureste del país, y cuyos habitantes son en su mayoría chiítas.
Blair consideró "importante tener un calendario", pero insistió en la necesidad de acelerar la formación del Ejército y de la Policía de Irak para que sean capaces de proteger la seguridad.
Tanto él como Maliki coincidieron en que, pese a las crecientes acciones de violencia, la situación en este país árabe es mucho mejor que durante la "época de la dictadura" de Saddam Hussein, cuyo régimen fue derrocado en 2003.
"Los iraquíes tienen ahora un gobierno democráticamente elegido", dijo el jefe del Gobierno británico, y elogió que en el nuevo Gobierno, el primero no provisional en el Irak de la posguerra, están representados los chiítas, los sunitas y los kurdos iraquíes.
Maliki, por su parte, rechazó que Irak esté viviendo una guerra civil, y responsabilizó de la violencia en el país a "bandas de terroristas y criminales".
Reafirmó que su Ejecutivo actuará para desarmar a las milicias de los diferentes grupos políticos, ya que "las armas tienen que estar en manos del Gobierno" para evitar el riesgo de un conflicto confesional.
El presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, había lamentado que sólo en abril pasado fueron hallados en Bagdad los cadáveres de más de mil iraquíes asesinados en acciones de violencia sectaria que aumentaron en Irak tras el ataque del 22 de febrero contra un mausoleo chiíta en Samarra, al norte de la capital.
Tras ser aprobado su gobierno el pasado sábado por el Parlamento, Maliki afirmó que la prioridad de su gabinete es el restablecimiento de la seguridad en Irak, y dijo que luchará con fuerza contra "todas la formas de terrorismo en el país.