Visite el sitio especial de Diálogos por México BOGOTÁ, Colombia, mayo 22, 2006.- El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, admitió este lunes que los ataques rebeldes, que han dejado ocho muertos y nueve vehículos quemados, representan un retroceso en la lucha antiguerrilla que ha emprendido su Gobierno.
“Estos son hechos graves que constituyen un retroceso. Estamos tomando medidas desde las primeras horas con la Armada Nacional y la Policía, para que eso no se repita", dijo el gobernante.”
A siete días de los comicios presidenciales, en las que el mandatario espera ser reelegido, las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) arreciaron sus ataques en el país.
Durante los bloqueos a vías de los departamentos de Magdalena, Guajira y Bolivar, los insurgentes prendieron fuego a nueve autobuses entre el domingo y lunes pasados, luego de bajar a sus pasajeros.
Las acciones siguieron a varios ataques contra patrullas militares por parte de las FARC, la mayor y más antigua guerrilla de Latinoamérica, que dejaron seis soldados y dos civiles muertos.
El gobernante admitió que los recientes actos de violencia, en vísperas de la jornada electoral, constituyen un paso atrás en la ofensiva oficial para debilitar a los grupos insurgentes.
Uribe pretende derrotar a las FARC por la vía de las armas, para lo cual ha dispuesto el aumento del pie de fuerza, la creación de redes de informantes y el pago de dinero a delatores.
Aunque las tropas oficiales han dado golpes a la organización armada, que aglutina a unos 15 mil hombres, los politólogos sostienen que el Ejército colombiano está lejos de derrotarla.
Las FARC rechazan una posible reelección del gobernante, en los comicios del domingo próximo, por considerar que bajo su mandato, se cierran las puertas a una salida negociada a la confrontación.
Colombia vive un conflicto armado desde hace 41 años, en el cual intervienen rebeldes, paramilitares y Ejército.