Visite el sitio especial de Diálogos por México AUSCHWITZ, Polonia, mayo 28, 2006.- El Papa Benedicto XVI visitó este domingo, el campo de concentración de Auschwitz al que ingresó con actitud solemne y las manos unidas luego de pasar bajo la infame puerta como una solitaria figura de blanco.
El séquito papal vestido de negro se mantuvo a distancia, cuando Benedicto XVI cruzó la puerta bajo el letrero "Arbeit Macht Frei", o "El trabajo te hace libre".
Salvo un breve saludo al obispo local, el Papa se mantuvo en silencio. Sus labios parecían orar y el viento movía su cabello canoso cuando se detuvo ante el muro de ejecuciones donde los nazis daban muerte a prisioneros. Luego recibió una vela encendida, la cual colocó frente al muro.
La visita está cargada de significado para las relaciones católico-judías, un tema favorito de Benedicto XVI y de su predecesor Juan Pablo II.
En un acto anterior de la visita a Polonia, unos 900 mil polacos cantaron, aplaudieron y agitaron banderas del Vaticano, este domingo, sobre una pradera húmeda de Blonia, durante la misa oficiada por el Papa, que los instó a compartir su fe con otros países de Europa.
Benedicto XVI dijo que esa propagación de la fe en el continente sería la mejor forma en que los polacos pueden honrar a Juan Pablo II, quien ha recibido menciones frecuentes durante la visita de cuatro días del Papa a Polonia, el país de su antecesor.
"Os pido, finalmente, que compartáis con los otros pueblos de Europa y del mundo... como una forma de honrar la memoria de su compatriota, quien como sucesor de San Pedro, hizo esto con extraordinaria energía y efectividad", dijo Benedicto al concluir su homilía durante la misa.
"Os pido que permanezcáis firmes en vuestra fe! Permaneced firmes en vuestro amor! Amen", concluyó el Papa, quien habló en polaco, en el último día de su viaje.
Benedicto ha pedido que Polonia sea una guía de la fe en Europa, donde ha decrecido el número de personas que practican activamente su religión. El país se integró a la Unión Europea hace apenas dos años, una década y media después del colapso del régimen comunista.
El Papa, de 79 años, ha pronunciado muchas partes de sus discursos y homilías en polaco, y ha hecho menciones frecuentes a los pasos de Juan Pablo II. Visitó Wadowice, el lugar donde nació su antecesor, y la misa del domingo se realizó en el mismo lugar en que Juan Pablo atrajo también a grandes multitudes durante sus viajes a Cracovia, donde fue arzobispo antes de que se le eligiera Papa.
Benedicto ha recibido aplausos entusiastas al alentar a las plegarias por la canonización de Juan Pablo y al confiar en que ello ocurrirá en "un futuro próximo".