Visite el sitio especial de Diálogos por México TOKIO, Japón, jun 25, 2006.- Un convoy, formado por grandes camiones cargados con vehículos ligeros y otros pertrechos militares nipones, llegó este domingo a Kuwait procedente de la base de Samawa, en el primer paso de la anunciada retirada japonesa de esa ciudad del Sur iraquí.
La Agencia de Defensa de Japón, citada por la agencia de noticias Kyodo, informó de que el convoy con esos camiones contratados a una empresa privada partió de Samawa a primera hora con ese transporte de vehículos y material de trabajo utilizados en la base japonesa de esa ciudad de la provincia de Muthana.
El convoy viajó protegido por una escolta armada, pero el grueso de los 600 militares japoneses estacionados en Samawa permanece aún en esas instalaciones.
El pasado 20 de junio, el primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, anunció la retirada militar del Sur de Irak, donde las tropas niponas habían estado trabajando en la reconstrucción de esa localidad de Samawa desde principios del 2004.
Los efectivos nipones estacionados en Samawa tenían la prohibición expresa (determinada por la Constitución pacifista del país) de participar en acciones bélicas.
A pesar de ello, este despliegue de Irak ha sido la mayor misión militar enviada por Japón fuera de su territorio desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
La razón aducida por Koizumi para ordenar la retirada fue que el nuevo Gobierno iraquí ha obtenido ya las competencias de seguridad militar correspondientes a la provincia de Muthana, lo que cambia de raíz la situación de las fuerzas extranjeras allí estacionadas.
Hasta ahora, la protección de la base japonesa estaba a cargo de fuerzas británicas y australianas.
La retirada se refiere a los hombres y material despachados a Samawa, que se espera que concluya el próximo mes de julio.
Sin embargo, continuará el apoyo logístico con vuelos de transporte de tropas y mercancías que prestan los tres aviones C-130 y los 200 militares de las fuerzas aéreas niponas con base en Kuwait.
Koizumi adelantó que Japón aumentará esta capacidad desplegada en Kuwait para garantizar el transporte de personal militar y civil de Estados Unidos y la Organización de la Naciones Unidas (ONU), sobre todo como puente aéreo hacia Bagdad e Irbil (en el norte kurdo de Irak).
Durante el tiempo que han estado destacados en Samawa, los militares nipones han ayudado en la reconstrucción de escuelas y otros edificios, proporcionado medicinas y asistencia sanitaria a la población local, y trabajado en la potabilización del agua de algunos barrios.
Esta labor, sin embargo, no ha sido valorada tan positivamente por gran parte de la población japonesa, que desde un principio vio con recelos el apoyo sin condiciones de Koizumi al presidente de Estados Unidos , George W. Bush, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.
En algunos momentos, hasta un 69 por ciento de los japoneses rechazó la presencia militar nipona en Irak debido al peligro que corrían las tropas y a la aparente vulneración de los principios básicos de la Constitución pacifista.