Visite el sitio especial de Diálogos por México GAZA, Franja de Gaza, jun. 28, 2006.- El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, consideró este miércoles la invasión militar de Israel del sur de Gaza como "un castigo colectivo" por el secuestro de uno de sus soldados y "un crimen humanitario".
La "Operación lluvias de verano", que comenzó esta última medianoche para rescatar al soldado Guilad Shalit, "obstruirá los esfuerzos para lograr su liberación".
Shalit fue capturado el domingo pasado en un audaz ataque de comandos palestinos, entre ellos del Movimiento Islámico Hamas y de los Comités Populares de la Resistencia, a la base militar Telem, situada en la frontera meridional de Gaza con Israel.
El presidente Abbas, quien se halla en su residencia de la ciudad de Gaza, llamó a Estados Unidos y a los demás miembros del Cuarteto de Madrid -la Unión Europea (UE), Rusia y la ONU- a intervenir para que Israel repliegue sus tropas del territorio autónomo palestino.
Fuentes militares israelíes informaron que actualmente están operando tres compañías del Ejército de tierra, y algunos batallones de blindados e ingenieros, así como unidades de élite, y que en total han avanzado tres kilómetros en el sur de Gaza.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró hoy en un acto público que su Gobierno "no tiene intención de reconquistar la franja de Gaza", de la que se replegó hace diez meses, pero la ofensiva para rescatar al soldado seguirá en los días venideros.
Olmert acusó a Abbas y a su primer ministro, Ismail Haniya, del Movimiento Islámico Hamas, de ser "responsables" ministeriales del secuestro pues sus fuerzas de seguridad dejan hacer a los milicianos, y aseguró que no negociará la liberación de Shalit por un canje por prisioneros palestinos.
También atribuyó la responsabilidad a "factores terroristas" de Siria, en alusión al líder de Hamas, Jaled Mishal, definido como "criminal de guerra" por el viceprimer ministro israelí, Shimon Peres.
Las Fuerzas Armadas, advirtió Olmert, "no dudarán en adoptar medidas extremas para lograr la vuelta del soldado cautivo a su hogar".
La "Operación lluvias de verano" era descrita por fuentes militares como "una acción limitada y gradual", en intensidad, hasta lograr ese objetivo, sin que de momento se informara de víctimas.
Una de sus primeras consecuencias ha sido la destrucción de la principal planta de electricidad en un bombardeo aéreo esta pasada madrugada, lo que ha dejado a dos tercios de la población sin luz ni otros servicios dependientes de ese flujo.