QUITO, Ecuador, jul.19, 2006.- La menor cantidad de explosiones y la ausencia de material incandescente en la superficie del Tungurahua, muestran una actividad decreciente en este volcán, pero que obliga a seguir alerta, informó el Instituto Geofísico. El director del organismo, Hugo Yepes, aseguró que desde el inicio de la actividad eruptiva del volcán en 1999 y luego del último proceso que empezó el viernes, la altura del coloso podría haber crecido "unos diez metros" por la acumulación de ceniza y lava en la cumbre. El crecimiento es considerado "normal" luego de las erupciones.
Agregó que el diámetro del cráter también ha variado y que existe "un agrandamiento" aún no determinado.
El volcán de cinco mil 23 metros de altura y ubicado 135 kilómetros al Sureste de Quito, continúa en una tendencia "de poca actividad", afirmó Yepes. "De todas maneras todavía tiene que pasar algún tiempo como para que podamos estar más tranquilos y sobretodo tenemos que estar muy pendientes a las señales", explicó.
En una rueda de prensa, señaló que en los últimos tres días no se han presentado flujos de fragmentos de lava, ceniza y gases por los flancos del volcán.
En las explosiones registradas se observa que los gases "muestran una estabilidad y no están incrementándose", lo que evidencia que "no estamos viendo un nuevo aporte de magma", dijo.
Refiriéndose a la expulsión de ceniza, indicó que el gran aporte de ese material ocurrió entre el viernes y el domingo y "lo que ahora está saliendo no está depositando más ceniza de manera perceptible".
Yepes explicó que la cantidad de ceniza acumulada en estos días en las zonas aledañas sería de "20 o 30 millones de metros cúbicos", aunque aclaró que esa cifra todavía debe ser confirmada por los estudios de campo.
En 1999, el Tungurahua inició un proceso de erupción luego de cien años de inactividad. El último cambio "drástico" de comportamiento empezó el viernes. Desde entonces alrededor de tres mil 700 personas han sido evacuadas, se han perdido grandes extensiones de cultivos y ganado, y al menos dos poblados deberán ser reubicados definitivamente.