JERUSALÉN, Israel, jul.19, 2006.- El grupo libanés Hezbolá negó esta madrugada que el bombardeo con 23 toneladas de explosivos, efectuado por Israel la noche del miércoles, haya destruido uno de sus bunker en el Sur de Beirut y matado a su líder Hasan Nasrallah. Voceros del movimiento chiíta dijeron a través de la televisora Al-Manar de Líbano, que el inmueble blanco del potente ataque sólo era una mezquita en construcción, no un refugio de Hezbolá, como lo afirmó Israel al anunciar su nuevo bombardeo.
Hezbolá acusó a Israel de mentir ante la comunidad mundial para dar una imagen triunfante en este conflicto, cuando en realidad los principales edificios del grupo continúan intactos y la mayoría de las bombas han dañado sólo inmuebles civiles.
"Parece que el enemigo pretende cubrir sus fracasos militares con la mentira y las reivindicaciones de logros inexistentes", sentenció Hezbolá.
La agrupación, considerada terrorista por Israel, afirmó además que al no tratarse de un edificio suyo, ninguno de sus líderes se encontraba en el lugar y mucho menos resultó herido o muerto.
Horas antes, la Fuerza Armada de Israel (FAI), había señalado que el ataque tenía como principal objetivo asesinar a dirigentes de Hezbolá gazapados en las instalaciones de la organización en el sureño barrio capitalino de Burj el Barajen.
Personal militar israelí explicó que el bombardeo, uno de los más potentes desde el inicio de la ofensiva hace ocho días, se decidió luego de recibir informes de inteligencia sobre la presencia de Nasrallah en ese edificio.
Los diarios Haaretz y Jerusalem Post reportaron que en la operación participaron al menos 20 aviones en el bombardeo, en el que se usaron unas 23 toneladas de explosivos.
Hasta el momento se desconoce el número de heridos o muertos por la operación, sólo que el inmueble quedó destruido por completo y en su lugar se formó un cráter producto del impacto.
Este bombardeo es parte de la ofensiva militar emprendida por Israel la semana pasada para rescatar a dos de sus soldados secuestrados por Hezbolá.
Hasta ahora, los enfrentamientos, bombardeos y ataques aéreos han dejado más de 300 muertos, unos 30 israelíes y el resto libaneses.