WASHINGTON, Estados Unidos, jul. 20, 2006.- Un reo que se negó a apelar su condena en Texas y otro que en Virginia prefirió la silla eléctrica a la inyección letal fueron ejecutados este viernes en Estados Unidos. Las ejecuciones fueron la mil 034 y mil 035 desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos reimplantó la pena de muerte en 1976.
En Virginia, Brandon Hedrick, de 27 años, se convirtió en el primer asesino electrocutado en más de dos años en Estados Unidos.
Según informaron fuentes judiciales, aparentemente Hedrick estaba preocupado por las críticas contra la inyección que, según algunos detractores de la pena de muerte, constituye un método anticonstitucional desusadamente cruel.
Añaden que las sustancias pueden causar un dolor extremo y el mes pasado el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminó por unanimidad que los condenados a la pena de muerte pueden cuestionar ese método de ejecución como tema de derechos civiles.
Según Robert Lee, abogado de Hedrick, su cliente dijo que estaba preocupado por los problemas planteados por la inyección en otros casos y por la idea de que aunque el reo esté bajo la anestesia todavía puede estar consciente.
Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, nueve de los 38 estados donde rige el castigo ofrecen a los condenados la posibilidad de optar entre la inyección y la silla eléctrica.
Hedrick fue condenado a la pena capital por el secuestro, asalto, violación y asesinato de Lisa Crider, de 23 años, en 1997.
Su ejecución se llevó a cabo en el Centro Correccional de Greensville, en la localidad de Jarrat, después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó un aplazamiento y el gobernador del Estado, Timothy Kaine declinó interceder en su favor.
"No encuentro razón para dudar de la culpabilidad del señor Hedrick o para ignorar la sentencia recomendada por el jurado y ratificada por los tribunales", señaló Kaine en un comunicado.
Poco antes de que fuera atado a la silla Hedrick dijo que oraba "por la gente que no tiene salvación. Estoy listo para partir y para ser libre".
La última electrocución se llevó a cabo en 2003, también en Virginia, cuando Earl Bramblett recibió el castigo por el asesinato de una pareja y sus dos hijas.
EN TEXAS TAMBIÉN FUE EJECUTADO UN ASESINO
En Texas, Robert Anderson, recibió una inyección letal después de que ordenó a sus abogados que retiraran todo tipo de apelaciones.
"La única forma de que yo quisiera que esto (la ejecución) se suspenda es si decretan una moratoria de la pena de muerte", una decisión improbable en Texas, estado que ha llevado a cabo más de un tercio de las mil 035 ejecuciones en todo el país.
Su ejecución fue la segunda en Texas en dos días y la número 16 de este año.
Anderson, de 40 años, fue condenado a muerte por el asesinato de Audra Reeves, de cinco años, a quien trató de violar y asesinó en Amarillo, Texas, hace 14 años.
"No había nadie más que yo. Fue una víctima absolutamente inocente", manifestó en una entrevista a un medio de información de Texas.
Antes de recibir la combinación de sustancias que le causó la muerte ocho minutos después, Anderson se dirigió a la abuela de su víctima para señalarle su arrepentimiento.
"Lamento el dolor que le he causado. Lo he lamentado durante mucho tiempo. Sólo pido que usted recuerde al Señor porque El nos recuerda y nos perdona si se lo pedimos", manifestó, según relató un portavoz del penal.
Fuentes judiciales informaron que durante el juicio Anderson relató que forzó a la niña a acompañarlo hasta su casa, trató de violarla y después de estrangularla. Cuando vio que todavía estaba viva, la ahogó en una bañera.
Posteriormente, introdujo el cadáver en un congelador portátil que lanzó a un bote de basura.
El jurado tardó apenas 15 minutos en declararlo culpable y 30 en condenarlo a muerte.