PARÍS, Francia, jul. 24, 2006.- La ola de calor que padece Francia ha causado ya una treintena de muertos, según informó el Instituto de Vigilancia Sanitaria, mientras la alerta "naranja" de canícula se ha extendido a más de la mitad del territorio. El último balance de víctimas, facilitado el pasado viernes, era de 21 personas, la mayoría de avanzada edad, precisó una portavoz del Instituto.
La mitad este de Francia y parte del suroeste y del sur, además de la región de París se encuentran bajo la alerta "naranja", mientras los meteorólogos prevén que las fuertes temperaturas continuarán hasta el próximo jueves.
A parte de la ola de calor, Francia afronta una huelga de cirujanos, anestesistas y tocólogos de clínicas privadas que puede dificultar la asistencia en los servicios de urgencia.
Ante esta situación, el ministro de Sanidad, Xavier Bertrand ha decidido recurrir a estudiantes de medicina y médicos jubilados para reforzar los servicios.
El ministro indicó que las altas temperaturas han provocado que en ciertos servicios sanitarios la actividad supere un 20 por ciento los niveles habituales.
Como consecuencia de la ola de calor y la consiguiente sequía, el principal sindicato de explotadores agrícolas (FNSEA) ha pedido al Gobierno un "Plan Verde" que reaccione con rapidez a los problemas de riego de los cultivos, las dificultades de producción y el abastecimiento de forraje para los animales.
En el departamento de Lot-et-Garonne (suroeste), donde las temperaturas han rondado los 37-38 grados, unos ocho mil pollos de dos granjas avícolas murieron por el calor durante el pasado fin de semana, según informó la Prefectura.