HAIFA, Israel, jul. 26, 2006.- El Gobierno israelí negó tajantemente que el bombardeo de un puesto de la FINUL en el sur del Líbano haya sido intencionado, y ha pedido perdón a la ONU por la muerte de cuatro integrantes de esa fuerza internacional. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y su ministra de Exteriores, Tzipi Livni, no han ahorrado esfuerzos para tratar de disipar las duras críticas internacionales por el episodio que costó la vida a cuatro "cascos azules" de nacionalidad austriaca, finlandesa, canadiense y china.
"Hemos enviado nuestras condolencias a las familias de los soldados y hemos dejado claro que no se trató de un ataque deliberado porque Israel nunca ha tenido ni tendrá (a miembros de la ONU) como objetivos, pues no forma parte de nuestra política ni de nuestros valores", declaró Livni en una comparecencia de prensa en la ciudad de Haifa.
La jefa de la diplomacia israelí subrayó que "mi esperanza es que la ONU comparta la visión de que estamos en el mismo bando combatiendo el terrorismo y el largo brazo de Irán en la región".
Horas antes, el primer ministro israelí había telefoneado al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para expresarle personalmente sus condolencias.
Olmert le manifestó "el profundo lamento de Israel por la muerte de los militares por un error" de la Fuerza Aérea, dijeron fuentes de la oficina del primer ministro israelí.
También le expresó su descontento por las declaraciones de Annan acerca de que se trataba de un ataque "aparentemente intencionado".
"No puede ser que la ONU defina un error como una operación aparentemente intencionada", se quejó el primer ministro israelí en la conversación telefónica.
Los cuatro "cascos azules" prestaban servicio en el puesto de observación de Al-Jiam, que existe desde hace 20 años y está apropiadamente señalado con los símbolos internacionales de la organización -la siglas UN en negro sobre blanco- y su bandera.
Mas aún, según el informe preliminar de la ONU, tras los primeros proyectiles y bombas, el oficial al mando de esa posición de la FINUL advirtió al Ejército israelí en al menos diez ocasiones de que interrumpiera el bombardeo.
Ante los representantes de una veintena de países y organismos internacionales reunidos en Roma para la conferencia sobre el Líbano, Annan reiteró el elemento de supuesta intencionalidad y habló sobre el suceso en términos de "trágico asesinato".
No obstante, poco después, en rueda de prensa, confirmó que había hablado con Olmert del incidente y que éste le indicó que se había tratado de un "error" y le expresó su "profundo pesar por lo sucedido", excusas que "hemos aceptado", acotó el secretario general.
Ambos coincidieron en la necesidad de esclarecer los hechos, y Annan propuso hacer la investigación de manera conjunta.
La investigación iniciada por el Ejército israelí aún no ha arrojado resultados.
Guideón Meir, jefe de Información del Ministerio israelí de Exteriores y próximo embajador en Roma, dijo que por el momento "no sabemos lo que ha ocurrido", y agregó que se investigarán todas las circunstancias que rodearon el suceso.
Para rebatir las acusaciones de supuesta "intencionalidad", el diplomático se preguntó públicamente: "¿Para qué habríamos de bombardear un puesto de la ONU?. ¿Cuál habría de ser el interés o la ganancia de Israel en ello?. Desde luego, como hemos podido ver, no nos ha prestado ningún servicio".
Mientras la diplomacia estaba centrada en Roma en la crítica situación humanitaria del Líbano y en el bombardeo del puesto de la FINUL, en el norte de Israel la población seguía en los refugios debido a los bombardeos de la milicia Hezbolá.
Fuentes policiales dijeron que en la jornada de hoy se han registrado al menos 90 impactos de cohetes, 27 de ellos en ciudades, que han causado 18 heridos.
Desde que comenzaron las hostilidades el 12 de julio, Israel ha sufrido mil 402 impactos de cohete en su territorio, en los que han muerto 19 civiles y más de mil 200 sufrieron heridas o trauma psicológico, según fuentes oficiales.
En el plano militar, en la localidad de Bint Yabel se libraron duros combates entre milicianos de Hezbolá y el Ejército israelí, que ha sufrido una treintena de heridos y un número de muertos cuya cifra está aún bajo censura militar.