BAGDAD, Irak, ago. 4, 2006.- Cientos de miles de chiíes, que pedían a gritos "Muerte a Israel" y "Muerte a Estados Unidos", marcharon por las calles del mayor distrito chií de Bagdad, en una manifestación masiva de respaldo a los guerrilleros de Hezbolá en sus enfrentamientos con Israel. No se reportaron hechos de violencia durante la marcha en Ciudad Sadr, pero al menos 26 personas murieron en otras partes del país, la mayoría en ataques con vehículos cargados de explosivos y tiroteos en Mosul, en el Norte del país.
La manifestación fue la mayor de las que se han realizado hasta ahora en Medio Oriente para apoyar a Hezbolá desde que Israel lanzó su ofensiva militar contra los guerrilleros en el Líbano, el 12 de julio.
La protesta fue organizada por el clérigo chií Muqtada al-Sadr, que no participó. Los manifestantes, que eran mayoritariamente hombres, caminaban con sombrillas para protegerse del sol. Algunos voluntarios les arrojaban agua para refrescarlos.
Vistiendo sudarios blancos que simbolizan la disposición a morir por Hezbolá, los manifestantes agitaban carteles amarillos del grupo guerrillero y entonaban cánticos de apoyo a su líder, el jeque Hassan Nasrala, que ha sido elogiado en el mundo árabe por su desafío al poder militar israelí.
"Alá, Alá, dale la victoria a Hasan Nasrala", cantaba la multitud.
Los manifestantes incendiaron banderas estadounidenses e israelíes, e imágenes del presidente George W. Bush y del primer ministro israelí Ehud Olmert.
El canal de televisión estatal dijo que el ministerio de Defensa había aprobado la protesta, una señal del enojo público por la ofensiva israelí en el Líbano.
Por otra parte, al menos 13 personas murieron cuando las fuerzas de seguridad iraquíes se enfrentaron en las calles de Mosul con presuntos insurgentes, después que un atacante suicida hizo explotar el vehículo en el que se trasladaba frente a una patrulla policial, dijo el comandante de la policía provincial, el mayor general Withiq al-Hamdani.
Expresó que en el ataque suicida murieron cuatro policías, y ocho insurgentes fallecieron en el tiroteo posterior.