NUEVA YORK , Estados Unidos, ago. 16, 2006.- Atrapada y casi sin aire en el humeante piso 83 del Centro de Comercio Mundial, Melissa Doi le rogó a la operadora del teléfono de emergencias 911 que no colgara. "Puede permanecer conmigo en la línea, por favor? Siento que me estoy muriendo", dijo Doi.
La operadora siguió en el teléfono 24 minutos más, implorándole que siguiera respirando y orando, diciéndole una y otra vez "las cosas estarán bien", bastante tiempo después de que Doi dejara de hablar.
Finalmente, la llamada se cortó. "La línea está muerta", menciono un despachador. "Oh Dios", respondió la operadora.
Doi, una gerente de finanzas de 32 años, murió en la torre Sur del Centro Mundial de Comercio el 11 de septiembre del 2001. El miércoles se escuchó su voz, después de que la ciudad dio a conocer nuevas grabaciones de cientos de llamadas telefónicas desgarradoras, junto con otras transcripciones de emergencia.
Las cintas registraron a rescatistas que se quejaban del caos que privaba en las torres gemelas. Pero también evocaron el poderoso sentido del deber de los bomberos, con algunos esforzándose por evacuar las torres y otros rogándole a los despachadores que los enviaran al sitio. Un total de 343 bomberos murieron en el desastre.
"Estamos en un estado de confusión", informó Dennis Devlin, jefe de batallón, dentro de un puesto de comando en el centro de comercio mientras las torres se incendiaban encima de él. "No tenemos servicio de teléfono celular en ninguna parte debido al desastre. Traigan todos los equipos de intercomunicación adicionales".
Devlin fue uno de los 19 bomberos muertos cuyas voces fueron capturadas en las mil 613 llamadas de emergencia que no habían sido dadas a conocer. El diario “The New York Times” y los parientes de las víctimas demandaron a la ciudad para exigir la difusión de las cintas, con el fin de enterarse de lo que ocurrió dentro de las torres y de lo que los despachadores le dijeron a los rescatistas y a los trabajadores.