WASHINGTON, Estados Unidos, ago. 21, 2006.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aseguró este lunes que si Irán mantiene sus ambiciones nucleares, tendrá que sufrir las "consecuencias" de las medidas que pueda adoptar la comunidad internacional. Bush precisó, no obstante, que el régimen de Teherán todavía está a tiempo de dar una respuesta afirmativa al paquete de incentivos que le ofrecieron las principales potencias occidentales, a cambio de que renunciase a sus planes nucleares.
"Quiero resolver esto diplomáticamente", dijo Bush, y precisó que, en caso de no ser posible, la comunidad internacional debe trabajar y afrontar este caso "al unísono" en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que es el organismo competente para la eventual imposición de sanciones a ese país.
"Estamos comenzando a tener alguna indicación (de la posición iraní) pero esperaremos hasta que nos den una respuesta formal", precisó el presidente en una rueda de prensa en la Casa Blanca en la que hizo balance de los asuntos más candentes de la actualidad internacional.
Los gobernantes iraníes se pusieron como fecha la de mañana para dar esa respuesta, mientras que la ONU ha dado de plazo a Teherán para que se pronuncie al respeto hasta el próximo día 31.
Bush considera que "las fechas están bien, pero lo que realmente importa es la voluntad". Sin embargo, a juzgar por las declaraciones efectuadas hoy por el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, Irán no parece tener mucha voluntad de acatar las exigencias de la comunidad internacional.
Jamenei aseguró, en una declaración difundida por la televisión estatal iraní, que Irán seguirá adelante con sus actividades nucleares.
El 31 de julio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que dio de plazo a Teherán hasta el 31 de agosto para que suspenda las actividades de enriquecimiento de uranio y de procesamiento de plutonio, y le advirtió del riesgo de sanciones si no cumple.
En ese texto se exigía a Irán a que cumpliese con todas las demandas y resoluciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).
Además, se invocaba el artículo 40 del Capítulo VII de la ONU, que prevé "medidas provisionales" para el caso de que un país incumpla una resolución, el paso previo a las sanciones, que están contempladas en el artículo 41 y para cuya adopción se requiere una nueva resolución.