WASHINGTON, Estados Unidos, sep. 11, 2006.- El combate contra el terrorismo representa "la lucha ideológica decisiva del siglo XXI y la misión de nuestra generación", afirmó este lunes el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en un discurso a la nación con motivo del quinto aniversario de los atentados del 11-S. La guerra contra el terrorismo "es una lucha por la civilización. Combatimos por mantener el estilo de vida que disfrutan los países libres", sostuvo el presidente estadounidense, quien hizo un llamado a la unidad de los ciudadanos y aseguró que el líder terrorista Osama Bin Laden será capturado.
"Ganar esta guerra requerirá los esfuerzos decididos de un país unido", apuntó, antes de instar a los estadounidenses a "dejar de lado nuestras diferencias y colaborar para superar la prueba a la que la historia nos ha sometido".
Según Bush, "derrotaremos a nuestros enemigos, protegeremos a nuestro pueblo y convertiremos el siglo XXI en una era dorada de libertad humana".
El presidente repasó la situación desde los atentados que costaron la vida a cerca de 3 mil personas en Estados Unidos y afirmó que "si no derrotamos ahora a esos enemigos, nuestros hijos encararán un Oriente Medio regido por estados terroristas y dictadores radicales armados con armas nucleares".
En este sentido, Bush se refirió específicamente a la situación en Irak, donde reconoció que en el pasado ha habido "errores" -que no enumeró-, y aludió a las críticas recibidas por haber invadido ese país cuando el entonces presidente, Saddam Hussein, "no era responsable de los atentados" del 11 de septiembre de 2001.
"La respuesta es que el régimen de Saddam Hussein era una amenaza clara... y después del 11-S representaba un riesgo que el mundo no se podía permitir", explicó el presidente estadounidense desde el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Antes del comienzo de la guerra en Irak, el 20 de marzo de 2003, Estados Unidos había justificado la necesidad de una invasión con el argumento de que ese país poseía armas de destrucción masiva, algo que el tiempo demostró que no era cierto.
"Sean cuáles sean los errores que se hayan cometido en Irak, el peor error sería pensar que si nos retiramos, los terroristas nos dejarán en paz", insistió el presidente, quien reiteró que Estados Unidos no saldrá de ese país "hasta que hayamos acabado el trabajo".
Irak será un país libre y un aliado firme en la lucha contra el terrorismo", continuó.
En su repaso a cómo ha evolucionado la situación en los cinco años desde los atentados del 11-S en Nueva York, Washington y Pensilvania, Bush hizo hincapié en que, pese a que no se ha producido otro ataque terrorista en suelo estadounidense, la lucha continúa y los terroristas "no han permanecido ociosos".