WASHINGTON, Estados Unidos, sep. 15, 2006.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, instó este viernes de nuevo al Congreso a que apruebe una reforma migratoria integral, un día después de que la Cámara de Representantes insistiera en una medida para construir muros en la frontera sur. Durante una rueda de prensa, el mandatario estadounidense reiteró su posición de que lo que se requiere es una reforma migratoria integral, con base en la realidad económica del país.
Bush no contestó directamente si va a firmar o no la polémica "ley del muro" aprobada por la Cámara de Representantes, pero sí dijo que continúa apoyando un plan que permita la contratación temporal de trabajadores extranjeros.
"Creo firmemente que para proteger nuestras fronteras, el Congreso debe aprobar un plan de amplio alcance que incluya no sólo fondos para proteger las fronteras sino que reconozca también que individuos se infiltran al país para realizar trabajos que los estadounidenses no quieren", afirmó Bush.
También resumió algunas de las medidas que ha adoptado su Gobierno para frenar la inmigración ilegal, entre ellas la deportación expedita de quienes cruzan ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos.
También reiteró su oposición a que los inmigrantes reciban la "ciudadanía automática", al referirse en realidad al proceso que todo inmigrante debe pasar para recibir primero la residencia permanente.
El jueves, la Cámara de Representantes aprobó la construcción de un doble muro de mil 125 kilómetros de largo en la frontera con México, lo que contraria los deseos de la Casa Blanca y de los grupos pro-inmigrantes que han presionado por una reforma migratoria integral.
La denominada "ley del muro", aprobada con 283 votos a favor y 138 en contra, pasa ahora al Senado, donde muchos republicanos, divididos sobre el asunto, ya habían aprobado en mayo pasado una reforma más parecida a lo que pide Bush.
Tanto para Bush como para los activistas pro-inmigrantes, esa reforma debe incluir, además del reforzamiento de la seguridad fronteriza, un plan de trabajadores huéspedes y una vía para la legalización de ciertos inmigrantes indocumentados.
En paralelo a la votación en la Cámara Baja, Bush proclamó el Mes de la Herencia Hispana, desde hoy y hasta el próximo 15 de octubre, en reconocimiento de "las muchas contribuciones de los hispanoamericanos" a Estados Unidos en todos los ámbitos de la vida nacional.
Bush pidió que los educadores, funcionarios públicos y el resto de la población en Estados Unidos realicen las ceremonias, actividades y programas adecuados para la ocasión.