TOKIO, Japón, sep. 15, 2006,- El recién nacido y posible futuro emperador de Japón, el príncipe Hisahito, recibió este viernes el calor del pueblo nipón en su primera aparición pública al salir del hospital de Tokio donde vio la luz el pasado 6 de septiembre. En brazos de su madre, la princesa Kiko, y acompañado por su padre, el príncipe Akishino -segundo en la línea de sucesión al Trono del Crisantemo-, el bebé posó ante una nube de fotógrafos a la salida del centro hospitalario.
Al ser preguntado sobre cómo se encontraba su hijo, Akishino afirmó que "aún está durmiendo" y sobre su parecido se limitó a decir que todavía es pronto para saberlo.
Seguidamente, Hisahito fue conducido al palacio de Akasaka en un automóvil oficial, en cuyo trayecto fue observado por cientos de ciudadanos que se agolpaban en las aceras del centro de la ciudad con banderas de Japón.
Hisahito es el primer varón que nace en la familia imperial en casi 41 años y, debido a la patrilineal Ley de Sucesión al Trono, se convierte en tercero para suceder a su abuelo Akihito, de 71 años, tras su tío Naruhito y su padre.
La Casa Imperial señaló también a través de un comunicado que Kiko, de 40 años, declaró haber sentido "preocupación" cuando se le diagnosticaron complicaciones en el embarazo al adolecer de placenta previa, pero agregó que confiaba en los cuidados del personal médico.
"Me siento agradecida de haber podido dar a luz con el respaldo de mis amigos, familia y la gente que me deseaba un parto seguro", afirmó.
Kiko dio a luz por cesárea a su tercer hijo sin complicaciones y se ha restablecido con normalidad, según la Casa Imperial.
En el palacio de Akasaka esperaban hoy sus dos hijas, Mako y Kako, de 14 y 11 años de edad, respectivamente, además de otros familiares.
Con el nacimiento del nuevo príncipe parecen haber quedado suspendidos los planes de la reforma de la Ley de Sucesión en la monarquía hereditaria más antigua del planeta.
El príncipe heredero Naruhito, de 46 años, y su esposa, la princesa Masako, de 42, sólo tienen una hija, Aiko, de 4 años, por lo que antes de que se conociera el embarazo de su cuñada Kiko, el Gobierno había planteado una reforma para posibilitar la ascensión al Trono de esta niña.