CIUDAD DEL VATICANO, sep. 19, 2006.- El Papa deplora toda forma de violencia y espera que "la sangre derramada” por la monja italiana Leonella Sgorbati, asesinada en Somalia, y a quien calificó de “fiel discípula del Evangelio" sirva como semilla "de esperanza para construir una auténtica fraternidad entre los pueblos en el recíproco respeto de las convicciones religiosas de cada uno".
Así lo afirmó el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en un telegrama de pésame enviado en nombre del Pontífice a la congregación de la que formaba parte la monja asesinada el pasado domingo en Mogadiscio, la Misioneras de la Consolación.
"Informado de la trágica muerte de la hermana Leonella, bárbaramente asesinada, el Papa expresa su cercanía a la Congregación de las Misioneras de la Consolación y a sus familiares y reafirma su más firme rechazo de todo tipo de violencia", manifestó Bertone en su misiva.
El purpurado agregó que además de deplorar la violencia, el Papa auspicia que "las sangre derramada por tan fiel discípula del Evangelio se convierta en semilla de esperanza para construir una auténtica fraternidad entre los pueblos, en el respeto recíproco de las convicciones religiosas de cada uno".
El Papa resaltó la labor que realizaba la monja italiana en el país africano, donde prestaba servicios en el campo de la sanidad.
Leonella Sgorbia, de 65 años, fue asesinada a tiros por dos personas que irrumpieron en el hospital maternal de la fundación SOS en Mogadiscio, donde trabajaba.
Los tiros también alcanzaron a la guardaespaldas de la monja, una mujer somalí, que asimismo murió.
Nadie se ha responsabilizado por el ataque, pero muchos sospechan que tiene relación con la ira musulmana hacia Benedicto XVI.
En un discurso pronunciado la semana pasada, el Papa citó un texto medieval donde decía que algunas de las enseñanzas del profeta Mahoma, fundador del Islam, eran "malignas e inhumanas".
También en el texto se vinculaba a esa religión con la violencia.
Unas horas antes de que se diera a conocer el asesinato a tiros de la monta, Benedicto dijo a los fieles reunidos en su palacio de descanso cerca de Roma que "lamentaba mucho" la ofensa sentida por los musulmanes ante sus comentarios e indicó que el texto que
citó no reflejaba su sentir personal.