MONTREAL, Canadá, sep. 27, 2006.- Científicos canadienses afirmaron este miércoles que la mítica mujer pintada por Leonardo da Vinci en el cuadro titulado "La Mona Lisa" acababa de dar a luz a su segundo hijo, o estaba embarazada, al momento de posar para esa obra, icono del Renacimiento. El Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC), la principal institución oficial de investigación, reveló los resultados de un profundo análisis de la enigmática pintura del genio del Renacimiento italiano, para el que utilizó un escáner de tres dimensiones patentado por NRC.
En conferencia de prensa realizada en la ciudad de Ottawa, científicos del NRC indicaron que revisaron la pintura con tecnología de infrarrojos tridimensional, lo que les permitió descubrir varios secretos.
El uso de la tecnología posibilitó observar que el vestido de la mujer estaba cubierto con un delgado y transparente velo, mismo que era usado en el siglo XVI por las féminas que estaban en cinta o que acababan de dar a luz.
En el pasado había sido imposible detectar el velo debido a la falta de tecnología tridimensional adecuada para examinar por los dos lados la pintura, señaló Bruno Mottin, del Centro de Investigación y Restauración del Museo Francés.
"Podemos decir ahora que la pintura fue pintada para conmemorar el nacimiento del segundo hijo de la Mona Lisa, lo que nos ayuda a fechar de manera más precisa (su creación) alrededor de 1503", subrayó Mottin en la conferencia de prensa. Mottin indicó que contrario a la creencia generalizada, la mujer no tenía el pelo completamente suelto, pues usaba una especie de sombrero que sólo le deja libres unos rizos que caen sobre sus hombros.
En el pasado, la joven retratada por Da Vinci había sido identificada como Lisa Gherardini, quien tuvo cinco hijos y estuvo casada con el comerciante florentino Francesco de Giocondo.
Sobre el estado físico de la pintura, los investigadores señalaron que presenta algunos detalles que deben ser atendidos, aunque consideraron adecuadas las condiciones en que es resguardada en el museo del Louvre, en París.
El panel de madera en el que la obra fue pintada es sensible a la temperatura y a las variaciones climáticas y la fractura de 12 centímetros, ubicada en la mitad superior del cuadro, "permanece estable y no ha empeorado", indicaron.
Pero el láser de los investigadores canadienses no ha podido descubrir ningún código secreto enmascarado en la pintura renacentista, sobre el que versa la novela de ficción de Dan Brown "El código Da Vinci".
Y eso a pesar de que los científicos canadienses han sido capaces de analizar la pintura con una resolución de profundidad de 10 micrómetros, alrededor de una décima parte del grosor de un cabello humano.
El análisis sí ha puesto al descubierto algunos de los secretos más íntimos de la dama, como el dibujo grabado en la madera y que Da Vinci utilizó como composición general sobre la que basó la pintura final.
Pero para alivio de los seguidores de Brown, y por supuesto los admiradores de la obra de Da Vinci, el estudio de los investigadores canadienses ha demostrado que la enigmática "Mona Lisa" tiene razones para seguir sonriendo.
A pesar de que la Gioconda tiene más de 500 años, la pintura se encuentra en buenas condiciones.
El escáner de tres dimensiones también ha concluido que el desgarrón de 12 centímetros situado en la mitad superior de la pintura, causado probablemente cuando fue retirada de su marco original y reparada entre mediados del siglo XVIII y principios del XIX, está estabilizado y no ha empeorado con el tiempo.
Y el fino diseño de grietas revelado por el láser del escáner parece corroborar otras técnicas de inspección de que lo mejor para la salud de la "Mona Lisa" es mantener el principio de menor intervención posible.
Todas estas conclusiones son el resultado de dos noches de exámenes de la pintura que el equipo de 11 investigadores del NRC tuvo entre el 18 y el 20 de octubre del 2004 en París.
Durante esas dos noches de intenso trabajo -la Mona Lisa sólo sale una vez al año de la cámara especial del Louvre donde se controla humedad y temperatura-, los científicos canadienses escanearon el frontal, la trasera y los laterales de la pintura con el láser tridimensional.
Los datos recogidos durante las 16 horas de examen por escáner de la pintura requirieron más de un año de análisis y documentaron con extrema precisión la combadura del panel de álamo sobre el que está pintada la "Mona Lisa".
Ahora se sabe que el lomo de la mitad derecha del panel es unos 12 milímetros más alto que el área que lo rodea y que no supone una amenaza a la supervivencia de la eterna sonrisa de la Gioconda.
El equipo del NRC seguirá trabajando en los próximos meses en el cuadro con una especial atención en los detalles de las capas de pintura y la técnica del "sfumato" utilizada por Leonardo para distribuir los colores sobre la superficie.
Y por supuesto, el gran premio que persigue el equipo de científicos canadienses es capturar digitalmente el secreto de los ojos y sonrisa de la "Mona Lisa" que durante siglos han cautivado al público.