WASHINGTON, Estados Unidos, sep. 27, 2006.- La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó hoy un proyecto de ley impulsado por el presidente George W. Bush que permite el establecimiento de tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo. La legislación ofrece definiciones sobre crímenes de guerra como la tortura, la violación y los experimentos biológicos, pero da a Bush la autoridad de decidir el tipo de técnicas que pueden usar de manera legal los interrogadores.
La medida aprobada por 253 votos a favor y 168 en contra busca proteger también a interrogadores de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por crímenes de guerra.
El presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, dijo que el proyecto "es muy vital" porque "adapta nuestro sistema judicial para permitir el proceso legal y castigo de los combatientes enemigos sospechosos mientras mantiene los derechos básicos que todos defendemos".
"Estos tribunales para terroristas permitirán que los sospechosos de terrorismo respondan a los cargos en su contra, con una defensa legal proporcionada por el gobierno de Estados Unidos.
Además, "las pruebas clasificadas se protegen de una divulgación para los terroristas acusados", indicó.
Hastert criticó a los demócratas, que en su mayoría votaron contra el proyecto, por "votar a favor de más derechos para los terroristas".
A unas semanas de las elecciones legislativas del 7 de noviembre y que los legisladores concluyan sus sesiones para centrarse en sus campañas proselitistas, la aprobación del proyecto es considerado como una victoria para la administración Bush.
El proyecto de la cámara baja debe conciliar diferencias con uno que se espera que apruebe el Senado, que este miércoles acordó limitar el debate para una votación.
La Casa Blanca logró un acuerdo la semana pasada con influyentes senadores republicanos que cuestionaron la excesiva autoridad que buscaba Bush en el trato a los detenidos.
El director de la organización de Derechos Humanos Amnistía Internacional en Estados Unidos, Larry Cox, calificó el acuerdo entre Bush y el Senado como "un compromiso para la tortura".
Ese compromiso permitirá que el presidente reinterprete las convenciones de Ginebra sobre el rato humano a los prisioneros y enmiende la ley sobre crímenes de guerra, al dar "luz verde" al trato considerado por mucho tiempo como tortura, dijo Cox.
Activistas y opositores al acuerdo han indicado que Bush continuará usando a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para detener y abusar en secreto de sospechosos de terrorismo.