SAO PAULO, Brasil, oct. 8, 2006.- El socialdemócrata Geraldo Alckmin hizo muy duras críticas a la política exterior del gobierno de Luis Ignacio Lula da Silva, quien a su vez le comparó con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de quien dijo que fue a al guerra en Irak por sus “bravatas”. En el canal Bandeirantes, en el primer debate televisado con vistas a la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, que se celebrará el 29 de octubre, Alckmin afirmó que la política exterior de Lula ha sido "un fracaso", que se hizo aún más evidente en su "sumisión" ante la nacionalización de hidrocarburos en Bolivia.
El decreto dictado por el presidente Evo Morales el 1 de mayo pasado dejó en vilo las inversiones de la empresa estatal brasileña Petrobras en ese país, que, según Alckmin, el gobierno de Lula "no defendió".
Alckmin también citó, entre lo que considera fracasos, la fuerte apuesta por un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, que hasta ahora Brasil no ha conseguido, o la derrota de los candidatos brasileños a cargos en la Organización Mundial de Comercio (OMC) o en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Sostuvo además que el gobierno de Lula reconoció a China como economía de mercado y que por esa razón Brasil "está siendo invadido por productos chinos que llevan a la quiebra a las industrias textil y del calzado", entre otras.
La respuesta de Lula fue en los mismos términos. El presidente valoró que su gobierno amplió el abanico del comercio brasileño y acercó al país a sus vecinos de Suramérica y al resto de América Latina, rompiendo así la dependencia que tenía de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos.
Sobre Bolivia, dijo que ese país "hizo lo que hicieron otras naciones con el petróleo" y que es necesario "negociar", sobre todo porque "en Brasil sabemos de las dificultades de ese pueblo".
Según Lula, Brasil tiene "la obligación" de ayudar a países de menor desarrollo, como Bolivia, Uruguay y Paraguay, y lo está haciendo.
Agregó que la ideología de Alckmin "es la de alguien que piensa que el mundo sigue en la Guerra Fría" y afirmó que su adversario socialdemócrata pretende que Brasil "invada" a Bolivia.
"Es fácil la bravata de Bush, que si hubiera hecho lo que hacemos nosotros no habría entrado en la guerra de Irak, porque fue informado de que no existían las armas (de destrucción masiva), y aún así fue" al conflicto bélico, dijo Lula.
La primera mitad del debate estuvo marcada por fuertes cruces de acusaciones, centrados sobre todo en los escándalos de corrupción ocurridos en el último año y medio, bajo el mandato de Lula, y los sucedidos en la gestión de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), correligionario de Alckmin.