LA PAZ, Bolivia, oct. 17, 2006.- Varios de los presos que protestan en las cárceles de Bolivia se cosieron este martes los labios, se enterraron hasta el cuello y ataron a cruces para exigir cambios en las leyes penales, agilizar sus juicios y mejoras en las prisiones del país. Las nuevas medidas de presión se sumaron a la huelga de hambre que iniciaron el lunes centenares de reclusos en los penales.
El director de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, dijo hoy a medios locales que esperaba que la protesta no se hiciera masiva y anunció que el Ejecutivo coordina con otros poderes, el Judicial y el Legislativo, la atención de esas demandas.
Los reclusos, que suman casi siete mil, reclaman que las penas por narcotráfico se disminuyan según la cantidad de droga decomisada y que se reemplace con años de trabajo y estudio parte de sus condenas.
Además exigen agilidad en sus juicios ya que el setenta por ciento de la población presidiaria no tiene sentencia, un porcentaje que Llanos calificó hoy "de los peores niveles que se dan en el mundo".
En la cárcel de la ciudad central de Cochabamba, algunos reclusos se cosieron los labios frente a las cámaras de televisión, mientras que las mujeres se extrajeron sangre con jeringas para escribir con ella sus reclamos en carteles.
En el penal de San Pedro, los reclusos se enterraron hasta el cuello y crucificaron atados a cruces en los balcones del recinto carcelario, mientras decenas de sus familiares protestaban en las puertas del recinto apoyándoles.
El director de Régimen Penitenciario enfatizó que las soluciones no estaban directamente en sus manos porque la agilidad en los procesos judiciales depende del Poder Judicial y la modificación a las leyes del Parlamento.