BAGDAD, Irak, oct. 21, 2006.- La calma ha vuelto a Al Amara, a 350 kilómetros al sur de Bagdad, después de tres días de combates entre las milicias chiítas del Ejército de Al Mahdi y los policías iraquíes, que han dejado al menos treinta muertos. El gobernador de la provincia de Misan, donde se encuentra Al Amara, Adel Al Radi, afirmó anoche, que la tregua incluye el fin de todo tipo de violencia armada y la puesta en libertad de los detenidos por los agentes de seguridad y que la calma había vuelto a la ciudad.
El portavoz del ministerio de Defensa, Mohamed Al Askari, había asegurado horas antes que la ciudad estaba "bajo el control del gobierno".
Según fuentes policiales los enfrentamientos causaron, además, heridas a más de cien personas.
La tregua fue alcanzada después de que el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, enviara ayer a una delegación a Al Amara para mediar entre las milicias chiítas y las fuerzas de seguridad de la ciudad.
Las milicias de el Ejército de Al Mahdi, liderado por el clérigo chiíta, Muqtada Al Sadr, atacaron el miércoles varias comisarías de la ciudad.
El jueves, los insurgentes chiítas irrumpieron y quemaron tres cuarteles de la policía, así como los vehículos que se encontraban en su interior.
Según fuentes policiales, estos ataques se produjeron como respuesta a la detención, el miércoles, de un hermano de uno de los dirigentes de estas milicias, acusado de matar a un oficial de policía.
Alrededor de 700 unidades del Ejército iraquí se trasladaron a Al Amara y se desplegaron en sus distintos barrios para recuperar la seguridad en la ciudad, rica de petróleo.