PANAMÁ, Panamá, oct. 22, 2006.- En una jornada marcada por el fantasma del abstencionismo, los panameños aprobaron el domingo en un referendo el multimillonario proyecto de ampliación del canal, según señalan los primeros resultados divulgados por el Tribunal Electoral. De acuerdo al organismo electoral, tras escrutarse el 18.9% de las cuatro mil 416 mesas de votación, el sufragio afirmativo a la propuesta de expansión alcanza el 79.7%, mientras que el voto negativo el 20.2%. El nivel de abstencionismo ronda el 60%.
Se trata de la reforma estructural más grande que se realizará a la zanja interoceánica desde su apertura por los Estados Unidos en 1914.
A los panameños se les preguntó si aprobaban la construcción del tercer juego de esclusas, que según estimaciones de las autoridades tendrá un costo de cinco mil 250 millones de dólares, casi un tercio del producto interno bruto (PIB) de este país de tres millones de habitantes.
Fue la segunda consulta popular sobre el canal en las últimas tres décadas: En 1977, los panameños le dieron luz verde en un plebiscito a los tratados Torrijos-Carter que establecieron el fin de la presencia militar estadounidense y el traspaso de la vía, el 31 de diciembre de 1999.
El extinto general Omar Torrijos, padre del actual presidente, firmó los tratados del canal en 1977. Su hijo, en tanto, impulsó el mayor plan de reparación de la vía, que tiene a Estados Unidos como el mayor usuario y a Chile y Ecuador como los principales clientes latinoamericanos.
"Una vez más, el pueblo panameño es el protagonista de su propio destino; es una oportunidad histórica", manifestó el presidente Martín Torrijos al momento de emitir su voto.
"Es tal vez la decisión más importante que le toca a esta generación", agregó el mandatario, en una jornada que se celebró sin incidentes, aunque con denuncias de los promotores del "No" contra los impulsores del "Sí" por hacer campaña y supuestamente tratar de comprar votos.
Torrijos, al igual que diversas figuras políticas, empresariales y sindicales, exhortó a los panameños a votar, ya que las primeras horas de la jornada fueron lentas y con escasa afluencia.
La propuesta necesitaba de una mayoría simple para ser aprobada sin importar el nivel de participación alcanzado.
La propuesta aprobada consiste en la construcción de dos nuevas esclusas más anchas y largas para permitir el paso de buques gigantescos como los pospanamax, que pueden llevar hasta 12 mil contenedores.
Ahora, la vía sólo es capaz de permitir buques panamax con cuatro mil.
El canal, donde cruzan un promedio de algo más de 14 mil barcos al año y unos 300 millones de toneladas de carga, llegará a su punto de saturación entre 2009 y 2011, según las autoridades.
Los primeros trabajos para la expansión de la vía, incluyendo la profundización de causes para las nuevas esclusas, comenzarán en el 2007 y la vía ampliada estaría lista para operar entre el 2014 y 2015.
Los detractores argumentan que el plan es arriesgado porque podría endeudar más al país, afectar el medio ambiente y beneficiar más que todo a las navieras extranjeras y los sectores económicos locales, en un país con 40% de pobreza y donde la percepción sobre la corrupción es alta.
Pero el gobierno ha insistido que la expansión, además de que aumentaría la capacidad y competitividad del viejo canal, impulsará la economía en general y redundaría en millares de nuevos empleos.
Adriana Aizprúa, una residente del corregimiento capitalino de Tocumen, de 69 años, dijo a la AP que votó a favor porque "la ampliación es algo muy bueno. Es para el progreso de los panameños".
Mientras el publicista Igor Meneses opinó: "Pienso que la ampliación es necesaria pero hay que estar vigilante ante robos o corrupción. Con un nivel de inversión como esta, hay mucho que se puede robar".
El proyecto se pagaría con el aumento de los peajes mediante alzas de 3.5% como promedio anual por 20 años, según la propuesta. No obstante, se requerirá préstamos por dos mil 300 millones para los años picos de la construcción de las esclusas, destaca.
El canal, que mueve el cinco por ciento del comercio marítimo mundial, es considerado el eje de la economía de servicios de este país.