PANAMÁ, Panamá, oct. 23, 2006.- Al menos 18 pasajeros murieron este lunes calcinados al quedar atrapados entre las llamas de un autobús del servicio urbano de transporte que se incendió frente a una iglesia en la capital de Panamá, dijeron fuentes oficiales. La ministra de Gobierno y Justicia, Olga Golcher, declaró a la prensa que tiene informes de que en el siniestro se produjeron al menos 12 decesos, pero que el jefe del cuerpo de bomberos, Mario Ramírez, confirmó tras el rescate de todos los cadáveres que son "18 ya, definitivamente".
Golcher lamentó el incidente, "porque nos ha impactado a todos", y señaló que "es muy importante" los resultados que vaya a arrojar el informe técnico de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos sobre las causas del incendio del autobús.
Los bomberos, por su parte, rescataron los primeros siete cadáveres de la parte trasera del autobús, donde perecieron calcinadas las víctimas.
Entre los cuerpos sin vida rescatados están los de un menor, una mujer y dos hombres, según la televisión local.
Un total de 25 heridos, 20 adultos y cinco niños, se trasladaron para ser atendidos en el Hospital Santo Tomás (HST) y en el Hospital del Niño, de acuerdo con fuentes médicas.
Hay dos pasajeros en estado grave que se encuentran en la sala de cuidados intensivos del HST y han sido identificados como Luis Contreras Valdés, de 36 años; y Delida Atencio Rojas, de 40 años.
El conductor del autobús, Prospero Ortega Justiniani, declaró a la prensa que él y su ayudante pudieron escapar a las llamas y salvar la vida de algunos de sus pasajeros, 31 de los cuales venían en sus respectivos asientos y otros seis de pie.
El conductor de otro autobús que pasaba por el lugar salvó a otros pasajeros, luego de romper con una varilla algunas de las ventanas del vehículo siniestrado, que no tiene puerta de escape.
El director de la Policía Técnica Judicial de Panamá, Jaime Jácome, dijo a la prensa que las unidades caninas de la entidad "no detectaron ningún indicio de explosivos" dentro del autobús, pero que sí había bastante combustible.
Jácome añadió que se realizará "una investigación técnica y científica para establecer dónde se originó el fuego y cómo se extendió", al destacar que al parecer éste comenzó al lado del conductor.
El jefe policial agregó que las víctimas perecieron en la parte trasera del autobús y lamentó que éste no tuviera puerta trasera para que los pasajeros pudieran salir.
El hecho ocurrió en la avenida Martín Sosa, en un sector céntrico de la capital panameña.
Pasajeros que lograron salvarse dijeron a los periodistas que las llamas comenzaron en un lugar junto al asiento del conductor y rápidamente se expandieron por todo el autobús.
El vehículo cubría la ruta entre dos sectores residenciales de la periferia norte y el centro de la capital panameña.