BAGDAD, Irak, nov. 5, 2006.- La Organización de las Naciones Unidas pide a Irak que garantice el derecho del ex presidente Saddam Hussein y dos de sus colaboradores a apelar las penas de muerte a las que fueron este domingo sentenciados, mientras el mundo discrepa sobre las mismas. El Tribunal Especial de Irak condenó hoy a Saddam Hussein y a dos de sus colaboradores a morir en la horca tras hallarles culpables de "crímenes contra la humanidad" por la muerte de 148 chiítas en 1982.
La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, en una declaración escrita, indicó que "quienes fueron condenados hoy deben tener la posibilidad de agotar todas las vías de recurso" y expresó su deseo de que "el Gobierno -iraquí- pronuncie una moratoria para las ejecuciones".
"Un proceso de apelación creíble es parte esencial de las garantías de un proceso justo y equitativo", añadió.
En Europa, la presidencia finlandesa de turno de la Unión Europea subrayó la oposición de los Veinticinco a la pena de muerte "en todos los casos y bajo cualquier circunstancia" y consideró que tampoco debería aplicarse al ex dictador iraquí Saddam Hussein.
A pesar de que ha condenado, recordó en un nota, "las sistemáticas, generalizadas y extremadamente graves" violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional cometidas por el régimen de Saddam Hussein, también incide en que aclarar lo sucedido e identificar a los culpables contribuirá a la reconciliación nacional.
Por su parte, para el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Mijaíl Kaminin, el "juicio contra un ciudadano del país que sea e independientemente del cargo que haya ocupado es un tema interno de ese Estado y debe concluir sin recomendaciones desde fuera".
Asimismo, el ministro de Exteriores indio, Pranab Mukherjee, dijo que el veredicto no debería parecer "la justicia del vencedor" sino ser aceptable para el pueblo iraquí y la comunidad internacional.
Mientras los comentarios de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y del gobierno del primer ministro Ismail Haniya, brillaron, de momento, por su ausencia, los palestinos de Gaza acogieron con pesar la condena de muerte.
"Deseo que alguien me diga quién va a juzgar a América (Estados Unidos) e Israel, esos son gobiernos criminales y mafiosos", dijo Raed al-Loouh, vendedor de la franja tras conocer el veredicto.
"Saddam era violento, pero no tanto como la violencia que tiene lugar con la connivencia estadounidense", añadió.
LA SENTENCIA A HUSSEIN INTENSIFICARÁ LA VIOLENCIA EN IRAK
Para el número dos de los Hermanos Musulmanes egipcios, Muhammad Habib, la sentencia causará una intensificación de la resistencia armada en Irak, un mayor deterioro de la situación, la inestabilidad y el caos.
En la página de Internet de esta organización, añadió que hubiera deseado que el proceso judicial se hubiera realizado frente a un tribunal iraquí y en un país libre "alejado del control de la ocupación estadounidense".
La Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) criticó la condena a muerte del ex líder iraquí Saddam Hussein y se interrogó sobre la capacidad del tribunal de garantizar un proceso justo.
A través de un comunicado, la FIDH, apuntó que el juicio era positivo porque permitía luchar contra la impunidad y depurar responsabilidades por presuntos crímenes contra la humanidad.
Sin embargo, añadió, hubiera sido mejor un tribunal mixto, con magistrados iraquíes y de otros países, "para garantizar un proceso justo, de acuerdo a las normas internacionales", mientras que en realidad "se ha caracterizado por las violaciones repetidas de los derechos".
Por su parte, los iraquíes salieron hoy a las calles, algunos para celebrar y otros para protestar contra la pena de muerte anunciada hoy para su ex presidente.
Al poco de conocerse la sentencia, hubo celebraciones en las ciudades sureñas, de mayoría chiíta, de Samawa, Nasriya, Amara, Diwaniya, Nayaf, Karbala y Hila.
En Bagdad, en los barrios de Al Sadr, Kadimiya y Ur, de mayoría chiíta, algunos milicianos del Ejército de Al Mahdi mostraron su alegría realizando disparos al aire.
Por contra, se celebraron concentraciones de protesta en las provincias de mayoría sunita, objetivo de frecuentes actos de la violencia, especialmente en Salah El Din, cuyo centro es la ciudad de Tikrit, cuna de Saddam Hussein.
Los manifestantes de las localidades de Al Dur, Tikrit y Al Duluyía, llevaban imágenes de Sadam y de Ezat Ibrahim Al Duri, el único dirigente del régimen de Sadam que aún no ha sido capturado.