CIUDAD DEL VATICANO, nov. 10, 2006.- El Papa Benedicto XVI pidió hoy que en los países del mundo occidental, donde viven grandes poblaciones musulmanas, los católicos emprendan con ellos un diálogo interreligioso activo. Al encontrar a un grupo de obispos de Alemania en visita "Ad limina apostolorum", cada cinco años, el Pontífice volvió a tocar el tema de la relación entre las religiones e insistió en la necesidad de promover un acercamiento con el mundo islámico.
"Los musulmanes, que con tanta seriedad permanecen aferrados a sus convicciones y a sus ritos, tienen el derecho de nuestro humilde y determinado testimonio de Jesucristo, para hacer creíble este testimonio es necesario un gran empeño", señaló.
"Por ello es necesario que en los lugares donde existe una numerosa población musulmana estén a disposición interlocutores católicos con los indispensables conocimientos lingüísticos y de historia religiosa, que los pongan en grado de afrontar un diálogo".
El líder máximo de la Iglesia Católica, habló también del mundo occidental, del que dijo existe una cultura dominada por la secularización, en la cual Dios tiende a desaparecer cada vez más de la conciencia pública.
Ponderó que, por ello, los valores formados por la tradición eclesial pierden fuerza, en lo individual la fe se vuelve difícil y aumenta la variedad de decisiones en los proyectos de vida o en modos de vivir alejados de la vida espiritual.
Reconoció, sienten desánimo y la resignación, "actitudes que impiden el testimonio del evangelio de Cristo que libera y salva".
"Nosotros los cristianos no tenemos necesidad de tener miedo a un enfrentamiento espiritual con una sociedad la cual, detrás de una aparente superioridad intelectual, esconde un cierto derrumbe de frente a las preguntas últimas de la existencia".
"Las respuestas que la Iglesia toma del evangelio han sido válidas en discusiones espirituales durante dos milenios y su valor es duradero, incluso hoy", sentenció.