WASHINGTON, Estados Unidos, nov. 14, 2006.- El próximo líder nacional del Partido Republicano, el senador hispano Mel Martínez, anunció este martes al formalizarse su designación que imprimirá "un tono de civilidad" para superar diferencias en su organismo político que buscará retener la Casa Blanca y recuperar el control del Congreso en el 2008. El presidente George W. Bush nombró a Martínez, un legislador de Florida nacido en Cuba que trabajó en su gabinete, para el cargo de presidente general del Comité Nacional Republicano.
Una semana después de un considerable retroceso republicano en las elecciones de medio término, Martínez dijo este martes que se esforzará por fomentar "un tono de civilidad" en el Partido Republicano, que enfrenta en los comicios presidenciales del 2008 los retos de mantenerse en el gobierno y recapturar el control del Congreso que perdió hace justo una semana.
Martínez, de 60 años, permanecerá en el Senado cuando tome las riendas del CNR en enero. El senador, en su primera gestión, será el rostro del partido y tendrá la misión de recolectar fondos y viajar para promover la agenda del Partido Republicano.
"Va a ser un vocero excelente para nuestro partido", dijo Bush al anunciar su apoyo a Martínez durante una reunión con periodistas en el despacho presidencial, la Oficina Oval, una semana después que los republicanos perdieron también el respaldo de los electores hispanos que dos años atrás votaron por el mandatario.
Mike Duncan, asesor legal del CNR, será el presidente republicano (el segundo funcionario debajo de Martínez) y estará a cargo de las operaciones cotidianas en la oficina del partido en la sede del Congreso. En la copresidencia del partido estará Jo Ann Davidson, quien ha sido la número dos en la jerarquía republicana.
El director republicano actual, Ken Mehlman, deja el puesto en enero y será sustituido por Martínez al concluir un mandato de dos años.
"Ken Mehlman hizo un enorme trabajo como director del Partido Republicano", dijo Bush. "Ha sido un gusto trabajar con él".
Mehlman buscó sin éxito el respaldo electoral de los afroestadounidenses en un intento por ampliar las perspectivas del partido.
En posteriores declaraciones a periodistas, Martínez dijo que al hablar con el presidente Bush sobre el nuevo cargo le comunicó "que no voy a ser un perro de ataque. Y no lo intento ser. Y no pedí serlo".
Ofreció aportar "un tono de civilidad cuando discutamos nuestras diferencias y cuando nos confrontemos con grandes ideas sobre lo que debe ser el futuro de esta nación".
Martínez aseguró que los republicanos serán una "minoría respetuosa" en el Congreso.