LONDRES, Inglaterra, nov. 15, 2006.- La lucha contra el terrorismo, la inmigración y el orden público dominan el último programa de Gobierno del primer ministro británico, Tony Blair, leído este miércoles por la reina Isabel II durante la solemne apertura del Parlamento británico. Con toda la pompa que exige la tradición, la Soberana repasó punto por punto cada uno de los objetivos marcados para el décimo y último año del líder laborista, que anunció en septiembre pasado su decisión de dejar el poder en el plazo de un año.
"En el centro del programa de mi Gobierno estarán incluidas nuevas medidas para proporcionar seguridad y estabilidad a los ciudadanos y para hacer frente a la amenaza del terrorismo", afirmó la Reina en la Cámara de los Lores y en presencia de los miembros de los Comunes.
El terrorismo ha sido una de las cuestiones centrales del Discurso de la Corona desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, aunque Isabel II no anunció hoy ningún proyecto de ley en esa materia.
El discurso, que la Reina empezó a leer después de mandar a un emisario para que los "comunes" (diputados) comparecieran ante ella, reafirma la voluntad del Gobierno de situar a las víctimas "en el corazón" del sistema judicial, de la policía y de todos aquellos encargados de la seguridad pública.
Por ello, el Ejecutivo de Blair destinará uno de los veintinueve proyectos de ley que se presentarán en la próxima legislatura a proseguir la reforma del sistema judicial, con la intención de dar más poder a la policía para proteger a los ciudadanos de los comportamientos violentos.
Además, el Gobierno continuará con sus planes para introducir el carné de identidad, un cambio histórico para los británicos, que no disponen de un documento de ese tipo desde 1952.
También en inmigración habrá nuevos proyectos legales, anunció la Reina, que explicó que el Gobierno tiene intención de dotar a los servicios de inmigración de más competencias para controlar las fronteras, combatir la inmigración ilegal y deportar a aquellos que infrinjan la ley.
REITERA COMPROMISO CON MEDIO ORIENTE
En el plano internacional, la Reina subrayó el compromiso del Gobierno de Blair con el proceso de paz en Oriente Medio y aseguró que seguirá trabajando para "conseguir" un acuerdo duradero entre israelíes y palestinos.
El Ejecutivo británico continuará respaldando además a los Gobiernos de Irak y de Afganistán, países donde el Reino Unido tiene destacados más de diez mil soldados.
"Mi Gobierno trabajará con nuestros socios en las Naciones Unidas y la Unión Europea para evitar la proliferación de armas de destrucción masiva", continuó la Reina, que citó específicamente las "preocupaciones de la comunidad internacional" sobre Corea del Norte e Irán.
Otros objetivos en el plano internacional consistirán en trabajar para fortalecer la relación entre la Unión Europea y Estados Unidos, así como contribuir a modernizar la ONU y hacer avanzar las negociaciones para la liberalización del comercio.
Isabel II repasó igualmente los retos en otros terrenos, como proseguir la reforma de los servicios públicos y el sistema de pensiones, y destacó la importancia de hacer frente al cambio climático, para lo que se presentará otro proyecto legislativo.
Como es tradicional, la Reina siguió cada uno de los pasos que exige la apertura formal del Parlamento, desde que salió en carroza del palacio de Buckingham hasta llegar a la Cámara de los Lores.
Vestida de blanco, con la corona imperial y acompañada por su esposo, el duque de Edimburgo, Isabel II leyó desde el trono, ante los Lores sentados, vestidos de gala con sus capas de armiño, y los comunes de pie, con traje de calle.