LIMA, Perú, nov. 22, 2006.- El presidente de Perú, Alan García, ordenó a la policía reprimir, "y si es necesario, con el uso de sus armas", los actos vandálicos que se han producido en todo el país en rechazo a los resultados de las elecciones regionales y municipales. Violentas protestas, ataques a locales públicos, bloqueos de carreteras y agresiones a las fuerzas del orden, se han sucedido en diversas ciudades y regiones peruanas desde el domingo cuando se celebraron los comicios.
"A partir de hoy, y desde este momento, le pido al ministerio del Interior y a la Policía Nacional que ejerza con absoluta severidad su capacidad de disuasión y si es necesario el uso de sus armas", dijo García.
"Ya es suficiente de esta fiesta de desorden", manifestó.
El ministerio del Interior informó que 70 personas fueron detenidas, y que en una localidad andina de Ancash un soldado murió al caer a un abismo cuando huía de sus atacantes. El martes, en el distrito limeño de Puente Piedra, más de 300 personas apedrearon las ventanas de la sede del municipio en protesta por la reelección del alcalde Renán Espinoza.
"No es posible que por el apetito de ocupar un lugar, o por el apetito tal vez de beneficiarse económicamente, ahora que los municipios y regiones tiene más recursos, se esté procediendo con salvajismo", señaló García.
"Es necesario poner mano firme y dura", agregó el mandatario.
La misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), que supervisó la jornada electoral, dijo que el proceso se realizó con normalidad en la mayor parte del país.
El organismo hizo un llamado a los partidos políticos, sus militantes y simpatizantes a "aceptar los resultados de la voluntad popular con respeto y tolerancia, y trabajar por enriquecer la concertación entre los peruanos".