BEIRUT, Líbano, nov. 23, 2006.- Una marea humana se congregó este jueves en el centro de Beirut, donde tienen lugar los funerales del ministro de Industria, Pierre Gemayel, de 34 años, asesinado el martes en un barrio en el norte de la capital libanesa. Desde temprano, centenares de miles de personas habían comenzado a congregarse en la Plaza de los Mártires, también llamada "Plaza de la Intifada de la Independencia", y delante de la catedral de San Jorge, en medio de draconianas medidas de seguridad.
El ambiente patriótico, con banderas libanesas ondeando sin cesar entre cientos de miles de personas, recordaba al vivido en febrero del 2005 en los funerales del ex primer ministro Rafic Hariri, también asesinado con una bomba.
La llegada del féretro a la catedral portado por sus seguidores estuvo acompañada de aplausos y por el sonido de las campanas de las iglesias que desde temprano habían comenzado a repicar.
La entrada a la catedral sólo estaba permitida a sus familiares y los responsables locales e internacionales, entre estos últimos el ministro francés de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy, el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, además de embajadores y dignatarios religiosos de todas las comunidades.
Eran tantas las personalidades que entraban casi al mismo tiempo a la catedral que los guardaespaldas se abrían paso a codazos.
Escenas que no se podían imaginar en un pasado cercano se vieron hoy cuando jóvenes cristianos intercambiaban con musulmanes signos distintivos de sus formaciones.
La llegada de cada responsable al lugar estuvo acompañada unas veces por aplausos y otras por abucheos de los presentes, que se encontraban detrás de una reja frente a la catedral.
Los abucheos estuvieron dirigidos contra los diputados de la oposición pro siria, entre ellos Nader Succar, Ali Hassan Jalil y Ali Bassel. Sin embargo, la llegada del jefe del Parlamento, Nabih Berri, también pro sirio, que sorprendió a todos, fue acogida con aplausos.
El féretro de Gemayel fue traído en brazos desde la sede de los Kataeb (falange) en Saifi, en el centro de la ciudad, hasta la catedral. Iba envuelto con la bandera libanesa y la de su partido, las Kataeb (Falanges), de inspiración derechista y cristiana.
A medida que el féretro avanzaba se iban oyendo insultos y gritos contra Siria, mientras los presentes portaban pancartas con el lema "Siria, basta de matar al régimen" (libanés), "Somos rehenes de Israel, Siria e Irán" y una foto del presidente sirio, Bachar Al Asar, con el lema "Nos empuja hacia una guerra civil".
Otras pancartas iban contra el presidente Emile Lahud (pro sirio), que no asistió al funeral "para no poner en aprietos a algunos", según sus palabras.
La pancarta prometía a Lahud: "Pronto te veremos ante el tribunal". Se acusa de la muerte de Gemayel al régimen sirio, alegando que trata de impedir la creación de un tribunal internacional para juzgar a los autores del asesinato de Rafic Hariri y de las otras figuras libanesas muertas desde octubre del 2004.
"Quisieron matar la juventud, la esperanza. No quieren que vivamos tranquilos", afirmó Rend Jayat, una universitaria que desde las nueve de la mañana se encontraba en el centro de Beirut para proclamar que, "aunque musulmana, estoy de corazón con los cristianos en esta tragedia".
Una declaración similar hizo Mohamad, otro estudiante, que declinó dar su apellido: "Sólo buscan provocar disensiones entre los libaneses, pero no lo lograrán".
Para la cristiana May Melki, el asesinato de Gemayel es "una gran pérdida no sólo para su familia sino también para el Líbano y su juventud, ya que encarnaba la esperanza".
Entre los cánticos entonados por la multitud el más oído fue: "Cristianos y musulmanes juntos hasta la eternidad para salvar al Líbano".
La ceremonia religiosa fue presidida por el patriarca monseñor Nasrala Sfeir, quien durante la misa leyó un mensaje enviado por el papa Benedicto XVI en el que insta a los libaneses a la unión y a construir juntos su país.