ROMA, Italia, dic. 21, 2006.- El italiano Piergiorgio Welby, inmovilizado a causa de la distrofia muscular progresiva que padecía desde hace 40 años, murió la noche del miércoles ayudado por un médico que le desconectó el respirador artificial, se confirmó este jueves. La muerte de Welby había sido anunciada previamente por el líder del Partido Radical, Marco Panella, pero en una rueda de prensa posterior en Roma el médico Mario Riccio anunció este jueves que él había desconectado el respirador que lo mantenía con vida.
"Accedí a su deseo de morir", dijo Riccio en rueda de prensa en la que también estuvieron presentes Panella y la ministra de Comercio Exterior, Emma Bonino.
El médico confirmó que el deceso tuvo lugar después de las 23:00 horas (22:00 GMT) del miércoles y explicó que desconectó el respirador y aplicó al enfermo fármacos para evitarle sufrimiento.
Welby habría cumplido 61 años de edad el próximo 26 de diciembre.
Por su parte, Marco Panella indicó que Welby "ha muerto esta noche", al añadir que "ha logrado lo que ha deseado, por lo que ha luchado como una extrema posibilidad de vida".
Panella consideró que serán muchos los que estarán "eternamente agradecidos" tanto a Welby como al que fuera presidente del Partido Radical Luca Coscioni, que murió el pasado febrero a los 38 años por una esclerosis amiotrófica que padeció durante una década.
Coscioni y Welby, que encabezaban una sociedad para la Libertad de la Investigación Científica, "han sido y serán fuente de fuerza de amor y de esperanza", agregó Panella. Welby, que desde hace 30 años sufría una distrofia muscular que le había dejado postrado en una cama y conectado a un respirador automático, luchó durante meses para que se apagase la máquina que le mantenía con vida.
El caso de Welby ha suscitado en Italia un fuerte debate sobre la eutanasia, que divide a las fuerzas políticas, mientras el mundo católico se opone a su petición.
La polémica por su batalla a favor de obtener el derecho a morir se intensificó luego de que en septiembre pasado envió un video al presidente Giorgio Napolitano solicitando ser desconectado del respirador artificial. Además, a finales de noviembre envió una carta a uno de los médicos que le trataban en la que solicitaba "oficialmente" que se le desconectara el ventilador pulmonar "usando sedación, si es posible por vía oral, para evitar sufrir".
El 1 de diciembre sus abogados depositaron ante el Tribunal de Roma la instancia con la cual Welby pedía que se ordenara "a los sujetos que lo tienen en curación, proceder a la inmediata desconexión del ventilador artificial que asegura la respiración asistida".
El 11 de diciembre la Procuraduría de Roma estableció que Welby tenía el derecho a interrumpir el tratamiento terapéutico, pero -precisó-, al mismo tiempo la eventual continuación de su terapia dependía de los médicos.
Sin embargo, el 16 de diciembre, cuando en decenas de ciudades italianas y europeas se realizaba una velada en apoyo a Welby, el Tribunal de Roma estableció que la instancia presentada por los abogados del enfermo "es inadmisible".
El 19 de diciembre la Procuraduría romana presentó una reclamación contra esa decisión, por lo que la cuestión pasó al examen de un colegio de tres magistrados de la primera sección civil del Tribunal de Roma.
Apenas la víspera los "sabios" del Consejo de Sanidad se habían pronunciado y en su opinión Welby "no estaba en peligro de vida" y tampoco sufría de "ensañamiento terapéutico".
"Hemos decidido que la ventilación mecánica no es ensañamiento terapéutico porque Welby, que está en una situación clínica devastada, pero estable, es un hombre lúcido, en grado de entender, tiene gran inteligencia y capacidad de vida y propuesta", dijo el Consejo.
"Además no se encuentra en una situación de muerte inminente, es decir, en un cuadro clínico que deje presagiar que en un corto plazo puede morir", añadió.
Welby se definió la semana pasada como un hombre "extenuado, agotado", que no podía "seguir adelante", según dijo Panella, quien habló con él por teléfono.