SUCUMBÍOS, Ecuador, dic, 28, 2006.- El presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, dijo este jueves que aunque Colombia lance agua, "en Ecuador no debe caer una sola gota", al visitar la zona limítrofe para constatar los efectos del glifosato, herbicida que usa Colombia para fumigar cultivos de coca. Correa aseguró que viajó a Sucumbíos, provincia fronteriza con Colombia, "para demostrar al mundo y a Colombia lo que está pasando en la frontera".
Acompañado por cinco de sus futuros ministros, Correa escuchó las alegaciones de varios pobladores de las comunidades ecuatorianas fronterizas, que atribuyen problemas de salud y pudrición de cultivos a las aspersiones aéreas que Colombia hace cerca de territorio ecuatoriano.
Durante la visita, tanto Correa como la que será su ministra de Relaciones Exteriores, María Fernanda Espinosa, reafirmaron su determinación de acudir a instancias internacionales si el Gobierno de Colombia no suprime estas fumigaciones.
Por la mañana, Correa visitó las comunidades "pre-cooperativa Salinas" y "San Francisco I", en donde varios pobladores le aseguraron que tienen granos que aparecieron después de que se efectuaran las aspersiones colombianas.
Asimismo, los pobladores dijeron al futuro gobernante que las aspersiones se llevan a cabo incluso cuando sopla fuerte viento, por lo cual se dispersan y llegan al territorio ecuatoriano.
Aseguraron además que el glifosato ha afectado a sus plantaciones domésticas y lo demostraron al enseñar al jefe de Estado electo, cacao y banano podrido "por efecto de las fumigaciones en Colombia", según dijeron.
Correa dijo que en el viaje pretende constatar las denuncias de los pobladores con el fin de interponer posteriormente una demanda internacional por daños, aunque no especificó ante qué instancia.
El presidente electo, que durante su recorrido habló en quichua con los pobladores y entregó regalos y caramelos a los niños, aseguró que "aunque sea agua que lance Colombia, a Ecuador no debe caer una sola gota".
Las futuras autoridades ecuatorianas quieren "agotar todos, absolutamente todos, los recursos diplomáticos" para que cesen las aspersiones, dijo por su parte María Fernanda Espinosa.
Pero si Colombia no accede, se emprenderá una demanda internacional ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, apuntó en declaraciones a Efe.
Además, recordó Espinosa, se debe realizar un estudio conjunto con Colombia, que sea avalado por la Organización de las Naciones Unidas, para que se comprueben los efectos del uso del glifosato.
En el Gobierno de Correa no se romperán las relaciones con Colombia, pero se mantendrá la firmeza en la defensa de la soberanía, reiteró la futura canciller.
El viaje de Correa se produjo en un momento de alta tensión en las relaciones entre Ecuador y Colombia por la insistencia de Bogotá de mantener las fumigaciones con glifosato sobre las plantaciones de coca en su territorio, cerca de la frontera, pese a la petición de Quito de que se suspendan.
Quito sostiene que el glifosato, arrastrado por el viento, atraviesa la línea divisoria y afecta a la salud de la población y daña la ganadería y los cultivos de yuca y plátano.
Por su parte, Bogotá defiende que el glifosato es inocuo y descarta que llegue hasta Ecuador porque -dicen- se fumiga a baja altura y su mezcla es pesada y obliga a una caída vertical inmediata.
Durante la visita, la futura ministra de Salud, Carolina Chang, examinó a varios niños que presentan granos en la piel que sus padres atribuyen al glifosato.
Chang dijo además que en este recorrido constató que "hay mucha población que tiene deficiencias físicas; entonces debe haber un problema genético".
Espinosa, vinculada en su vida profesional a movimientos ambientalistas, ha señalado en varias oportunidades que tiene numerosos estudios que prueban que el glifosato daña la salud humana e incluso varios informes hablan de daños genéticos.