CIUDAD DEL VATICANO, ene. 15, 2007.- El Vaticano reiteró este lunes su oposición a la pena de muerte, precisando que no es la solución de los problemas, y señaló que la ejecución en la horca de los colaboradores de Saddam Hussein, Barzán al Tikriti y Awad al Bandar es un "cruel justicialismo". Al igual que hiciera cuando fue ahorcado Saddam Hussein, el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, dijo hoy que no ha cambiado de opinión sobre la pena de muerte, "que no es el instrumento adecuado para solucionar los problemas de Irak".
El diario vaticano "L'Osservatore Romano", por su parte, calificó la ejecución de los colaboradores de Saddam como un "cruel justicialismo".
"El patíbulo sigue siendo instrumento de un cruel justicialismo", escribió el vespertino de la Santa Sede en una nota en la que se señala hoy fueron ahorcados, al igual que Saddam Hussein, el que fuera jefe de los servicios secretos y el ex presidente del tribunal revolucionario del derrocado régimen iraquí.
El vespertino agregó que tras la ejecución de Saddam, "con la que se hizo espectáculo de manera claramente lesiva a la dignidad de la persona" desde muchas partes se pidió a las autoridades iraquíes que dieran "señales" de diálogo y reconciliación.
"Pero de momento, no parece que se haya producido un cambio de ruta", se lamentó el diario vaticano.
Cuando el pasado 30 de diciembre fue ejecutado Saddam Hussein, Lombardi expresó hoy la preocupación de la Santa Sede ante la posibilidad que se pudiera desencadenar nueva violencia y venganzas en el país.
Lombardi calificó "trágica" ejecución del ex dictador iraquí y reiteró que la Iglesia Católica se ha opuesto siempre a la pena de muerte "también en ese caso, el de una persona culpable de con graves delitos”.